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JUAN SPERATTI


  HISTORIA DE LA EDUCACIÓN EN EL PARAGUAY 1812-1932 - Por JUAN SPERATTI


HISTORIA DE LA EDUCACIÓN EN EL PARAGUAY 1812-1932 - Por JUAN SPERATTI

HISTORIA DE LA EDUCACIÓN EN EL PARAGUAY 1812-1932

 

Por JUAN SPERATTI

 

 

Editor: CENTRO DE ESTUDIOS ANTROPOLÓGICOS DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA (CEADUC)

Colección: BIBLIOTECA DE ESTUDIOS PARAGUAYOS - Volumen 52

Editora LITOCOLOR

Asunción – Paraguay

1996 (220 páginas)

 

 

SOBRE UNA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN DEL

PARAGUAY INDEPENDIENTE

 

            El Capitán de Marina, don Juan Speratti, ha tenido la gentileza de poner a nuestro alcance los originales de un trabajo suyo que titula: "Historia de la Educación en el Paraguay" Período 1812-1932 - "Origen y Evolución Histórica de la Escuela "España", de San Lorenzo 1869-1975. Agradecidos por esta confianza, hemos dedicado a la obra nuestra mejor atención por varios y poderosos motivos.

            El primero porque el Capitán Speratti no es figura novel en nuestras letras ni en nuestra vida pública. Egresado de nuestra antigua Escuela Militar de pre-guerra, en cuyos cursos Speratti disciplinó las naturales inquietudes de su intelecto y le dotó de conocimientos fundamentales y bien orientados y de una decidida posición nacionalista, participó, con su generación y en su puesto, de la gran experiencia: el "fiat" de su vocación literaria. Cronológicamente, el primer trabajo suyo que conocemos es de 1935: "Breves Apuntes sobre el Río y su Navegación". A éste le seguirán "La Vialidad y los Ríos", de 1936; "Manual para la enseñanza de Personal de Tropa de la Armada" (en colaboración); "Ideas Generales sobre la Organización de los Buques", de 1941 también; y, acaso la más importante: "Política Militar Paraguaya". Esbozo de temas y cuestiones de la Instrucción y Educación del Mando", publicada en Buenos Aires en 1955. De más reciente data son: "Los Partidos Político" de 1967: "Historia de la Armada Nacional. Período 1925-1937, de 1972.

            La serie configura la persistencia y encuadra el contenido de su vocación. Todos los trabajos se refieren a temas de su especialidad y a problemas de su patria. Esto mismo le lleva a la militancia pública. De la Guerra del Chaco procede también la fuerza impulsiva político-social que desembocará en el llamado "febrerismo", y Speratti va con ella. Llega a ser representante nacional de su partido y deja en su actuación parlamentaria claros rastros de su capacidad, dedicación e inquietud nacionalista. Pensamos que las expresiones más importantes de ésta fueron sus proyectos de leyes reglamentarias de la fijación de una faja de seguridad de la frontera y por la que se concedía distinciones, pensiones y privilegios a los excombatientes del Chaco, que no se convirtieron en leyes por razones políticas incidentales, pero este último fue el antecedente perentorio de la actualmente vigente, que se aprobó al año siguiente al de su iniciativa.

            La palabra de Speratti debe, pues, considerarse avalada siempre por una firme vocación de estudioso y por una clara posición de hombre público.

            Su ya mencionado trabajo que nos ocupa ahora, surgió como "resultado fortuito del frustrado proyecto de publicación de un álbum gráfico histórico que sirviese de testimonio perdurable de la conmemoración de los doscientos años" de existencia de la comuna de San Lorenzo, según explica el mismo autor. Uno de los capítulos del proyecto había previsto una Historia de la Escuela "España", la más antigua de la localidad.

            Encargado de hacerla, prontamente las dudas sobre la veracidad de ciertas afirmaciones que se daban como básicas y que flaqueaban a la luz de los documentos, "aguijonearon nuestras dudas", confiesa Speratti en su prólogo. Y hubo que ampliar horizontes, profundizar en las fuentes y engrosar el volumen del trabajo a ritmo y medida dulas nuevas dudas que se sucedían.

            Estas sinceridades del Prólogo son importantes, porque ponen de manifiesto cómo el autor fue cayendo, poco a poco, aprisionado en el engranaje dialéctico de la lógica de la historia. Muy al revés de lo que generalmente se piensa, la investigación histórica no parte de lo que se sabe sino de lo que se DUDA sobre lo que se sabe. Es ésta el motor oculto del trabajo histórico, que es un interminable "atar de cabos sueltos". Develada una duda, la propia afirmación alcanzada provoca nuevos problemas, abre nuevas dudas que develar. Y la trama histórica sigue creciendo indefinidamente. En eso reside la inagotabilidad de toda historia. Todos y cada uno de los "presentes", dudan, preguntan y siguen preguntándole: cada presente con su especial repertorio de preguntas.

            Quien verdaderamente tiene alma de historiador jamás se jacta de haber agotado los contornos de una historia. Y en esto reside la diferencia entre el historiador y el simple cronista. Para estos últimos la historia es un ordenamiento muerto de fechas, nombres, lugares y situaciones; para aquel, es la raíz viva del pasado que se busca, porque sigue alimentando con su savia nuestro presente, y está en él, en cuanto posibilidades condicionantes de nuestro futuro.

            Y hacemos estas consideraciones al sólo efecto de señalar la entraña de historiador que -consciente o inconscientemente- demuestra poseer Speratti.

            Por eso, la modesta pretensión monográfica de hacer una reseña de los orígenes y vida de la escuela "España" de su ciudad natal, se va convirtiendo, por necesidad, en la más osada de redactar una Historia Educacional del Paraguay durante el periodo 1812-1932. Para aclarar las dudas, para comprender la historia de la escuela "España", hay que ubicarla en el más amplio cuadro histórico de la historia educacional del Paraguay, es decir, en el proceso de la reconstrucción de la educación paraguaya después de la hecatombe de 1870.

            La limitación es perfectamente válida, así como el encuadramiento. Y aún más, diremos: ubica el inicio de la etapa en el concepto de "Reconstrucción" con que se le reconoce en nuestra historia general. Pero el contraste "apocalíptico" ("antes" y "después" de 1870...) es demasiado tentador para que la indagación de las raíces últimas no se extiendan al período de la lucha de la independencia. Speratti cede al influjo de la tentación y se estira hasta 1812. Con ello, el trabajo es ya un resumen de la historia de la educación del Paraguay Independiente.

            El enfoque definitivo obedece a la necesidad de llenar un vacío cultural evidente. Nuestra época colonial ha sido cubierta, en esta materia, por todos los grandes de nuestra historiografía. Bástenos -para ejemplificar- con recordar el último capítulo ("XI") del "Proceso y Formación de la Cultura Paraguaya", Buenos Aires, 1948, de Natalicio González, y, sobre todo, la exhaustiva labor de Olinda Massare de Kostianovsky en "La instrucción pública en la época colonial", Asunción, 1975; ejemplo de método y documentación erudita.

            No hay aún una obra comparable a ésta últimamente citada para cubrir los requerimientos de la historia de la instrucción pública de nuestro período independiente. El tema está inmerso, latente y apareciendo esporádicamente, en casi todos nuestros historiadores, en capítulos de los "clásicos" (Báez, Domínguez, Moreno, Pérez Acosta..., etc.); en los de los "grandes actuales" (Cardozo, Chaves, Ramos, Centurión, Sánchez Quell y otros); en los "docentes", historiadores de la cultura paraguaya (Cardozo, otra vez; Velázquez, Ayala Queirolo, Benítez, Viola...), y, en los "maestros", como Ramón I. Cardozo, Dahlquist y Uzcátegui.

            Para emular aquel intento es indispensable una ingente labor de archivos. Y de archivos numerosos, disgregados, desordenados, olvidados.

            Esto justifica el método de compilación con que aborda Speratti su trabajo de investigación. Bucea en la historiografía, consulta revistas y periódicos diarios, hurga en el Registro Oficial decretos y leyes, examina los mensajes gubernativos muy especialmente los de Carlos Antonio López en su análisis del período del Dictador Francia-. Y va a los archivos que tiene a mano: los de la escuela "España" y los del Ex Consejo de Enseñanza Primaria y Normal.

            Su tarea investigadora, concebida sin grandes pretensiones, es seria. Speratti no es historiador pero tiene entraña para serlo. Se palpa un amor a su trabajo que dignifica la tarea cumplida y la humaniza, acorde con el carácter del tema.

            Su criterio de periodización se basa en lo que considera necesaria interdependencia de los principios de organización política que distinguieron las etapas de nuestra historia y los que rigieron los fines de la educación en cada una de ellas. Y así, ordena él compendio en: a) política de la Junta Superior Gubernativa; b) del Dictador Francia; c) del Consulado; d) del Gobierno de don Carlos Antonio López; e) del Período Constitucional. El origen y evolución histórica de la escuela "España" es un capítulo aparte.

            El "período constitucional" comprende dos etapas bien diferenciadas. La primera, desde 1870 a 1900, y la segunda, de 1900 a 1932. Tal periodización difiere de la del gran maestro Ramón I. Cardozo, quien en su discurso inaugural del Segundo Congreso Pedagógico, reunido el 9 de febrero de 1931, decía: "La vida de la escuela nacional comprende tres etapas bien definidas: la primera arranca de las escuelitas municipales creadas después de la guerra del 65; la segunda, de la fundación de las primeras instituciones normalistas en 1896, y la tercera, de la última reforma escolar". Pero Speratti, consciente de su responsabilidad, reproduce en su obra las expresiones transcriptas de Cardozo y otras más que la apoyan.

            Es igualmente importante señalar los criterios con que aborda el estudio de las diferencias entre lo que llama "las diferencias entre la escuela tradicional y la moderna" en el Paraguay. Ellas son: 1) Dirección política, administrativa y técnica de la educación; 2) Plan de enseñanza; 3) Finalidad de la educación; 4) La disciplina; 5) La enseñanza religiosa; 6) La dirección técnica.

            Como se ve, hemos señalado principalmente elementos que hacen a la metodología del trabajo del Capitán Speratti. No entra dentro de nuestros propósitos el análisis minucioso de los hechos, -proyectos, realizaciones, trascendencia, significados-que jalonan el desarrollo de la escuela paraguaya en el período de la Reconstrucción. La obra de Speratti contiene los principales de ellos. Y en un ambiente de calor humano, que emociona, las sombras egregias de los más preclaros entre los héroes civiles del proceso de la educación nacional, surgen en alas del pasado y reclaman una vivencia que dignifica y fortalece los esfuerzos de los educadores paraguayos de hoy.

            Desde las paupérrimas escuelitas municipales organizadas entre las cenizas de la hecatombe de 1870 hasta las osadas reformas de la Escuela Nueva de Cardozo, sin contar con las otras instituciones secundarias y universitarias, el esbozo histórico de Speratti nos hace ver los perfiles del esfuerzo, a veces agónico, desesperante, del Estado paraguayo y de la sociedad nacional, para preservar el porvenir educacional de sus hijos.

            En este esquema, la Escuela "España" de San Lorenzo, numen genético de las investigaciones del autor, aparece también participando del origen y desenvolvimiento de la vida escolar paraguaya. Con análogas vicisitudes, las mismas estrecheces e incomprensiones, el mismo calor popular y el final período de afianzamiento y esplendor. En el trabajo que se refiere específicamente a ella, es más perceptible el calor emocional con que el autor trata las cosas, los hechos y las personas. Calor emocional de hijo agradecido. Y las páginas que dedica a la magnífica obra realizada en esa escuela por su Directora la Profesora Normal Clotilde Emilia Paredes, que la Profesora Anastasia Moraes destaca brillantemente en una biografía que completa el trabajo de Speratti, constituyen el más afectuoso homenaje con que, por extensión, puede galardonarse a todas las buenas educadoras de nuestra patria.

            El trabajo del Capitán Juan Speratti merece su publicación en libro. No sólo porque contribuye a llenar un vacío de un tema de nuestra historia que espera el esfuerzo combinado de muchos de nuestros historiadores. - "la historia de la educación en la época independiente"- sino sobre todo, porque ha sido escrito con ánimo y voluntad de verdad y con inteligencia.

 

            Asunción, 12 - VII -1978

            Hermógenes L. Rojas Silva

 

 

 

PROLOGO

 

            Abordar la historia de la Escuela "España" de San Lorenzo, la pionera de nuestra ciudad y una de las primeras entre las establecidas en toda la República, en la etapa iniciada a la terminación de la guerra contra la Triple Alianza, es el objeto de este trabajo, surgido como resultado fortuito del frustrado proyecto de la publicación de un álbum gráfico histórico que sirviese de testimonio perdurable de la conmemoración de los doscientos años de existencia de nuestra comuna.

            En efecto, en los primeros meses del año 1975, las autoridades municipales dieron a conocer una ordenanza por la que se disponía conmemorar dignamente los doscientos años de vida de nuestra ciudad, a partir del año 1775, fecha en la que el Gobernador coronel Agustín Fernando de Pinedo, procedió a dar cumplimiento a la orden de expulsión de los jesuitas, con la ocupación de la finca que la orden poseía en la jurisdicción de nuestro municipio, en el lugar conocido hoy con el nombre de Capilla Cué, en recuerdo a la antigua capilla erigida en el lugar por los jesuitas. Disponía, asimismo, la referida ordenanza que los actos celebratorios de la conmemoración se efectuaran el 10 de agosto de aquel año, en coincidencia con la festividad de San Lorenzo, patrono de la ciudad.

            En la ocasión la Junta Directiva del CLUB DE LEONES DE SAN LORENZO se dirigió a las autoridades municipales para sugerirles la idea de la publicación de un ÁLBUM GRÁFICO HISTORICO, destinado a dar a conocer, en una visión general, el origen, el pasado y el presente de nuestra ciudad, como uno de los actos celebratorios del acontecimiento histórico.

            Acogida favorablemente la sugerencia se designó una comisión encargada de correr con los trabajos de la publicación. La misma esbozó el plan de la obra, contemplándose en él un capítulo dedicado a historiar el proceso de la evolución educacional y cultural de nuestra comunidad.

            Con miras a la reunión de los datos y las informaciones requeridos a tal objeto, se recurrió al expediente de solicitar a la dirección de las distintas escuelas de la jurisdicción, urbanas y rurales, una breve historia del establecimiento a su cargo.

            El pedido fue correspondido con laudable deferencia y espíritu de cooperación. No obstante el reconocimiento de este gesto, resulta inevitable señalar que algunos de los trabajos recibidos dejaban traslucir la exigüidad y la inexactitud de sus datos, a causa, sin duda, de la falta de archivo o debido a defectos de su organización.

            En razón de ser la escuela "España" de San Lorenzo, la más antigua y la verdadera matriz de la enseñanza escolar en nuestro medio, nos ocuparemos de dar su verdadera historia. La que nos fuera enviada tenía como fecha de comienzo el año 1905. Debe aclararse que esta fecha tiene que ver con el vestigio de archivo que obra en poder del establecimiento, y no se debe a descuido alguno.

            Las constancias de decretos de nombramientos de preceptores y preceptoras para las escuelas de San Lorenzo, que obraban en nuestro poder, de fechas muy anteriores a la predicha, aguijonearon nuestras dudas acerca de si el año de 1905, fue, realmente, la fecha originaria de su funcionamiento.

            Cediendo al deseo de conocer la verdad sobre el particular, y persuadido del interés cultural de su esclarecimiento, nos determinamos a intentarlo.

            Puestos a iniciar nuestra labor de investigación, se nos planteó el problema de dar con la fuente capaz de proporcionarnos los datos pertinentes. En trance tal, recordamos que el Consejo Nacional de Educación y la Dirección General de Escuelas fueron los organismos especializados encargados de la dirección administrativa y técnica de la organización escolar de la República. Fundado en esta memoria, se nos ocurrió que en los archivos de estos organismos, desaparecidos hace ya muchos años, se guardarían, tal vez, los documentos que contendrían los datos que nos hacían falta para nuestro objeto.

            Dar con el paradero de los mismos, nos exigió tiempo y trajín. Nuestro primer paso fue recurrir al Archivo del Ministerio de Educación, a inquirir si los archivos de nuestra indagación se conservaban en dicha dependencia, y se nos respondió que ignoraban la existencia de tales archivos; que allí sólo se tenían documentos oficiales a partir de 1938 en adelante. Fuimos con el mismo objeto, a la Escuela Normal "Presidente Franco", por tratarse de la primera Escuela Normal de nuestro país, en cuyo archivo pudiera encontrarse algún antecedente del pasado escolar. La respuesta que obtuvimos fue que el establecimiento no poseía archivo alguno que pudiera servirnos para nuestro propósito. Recurrimos a antiguos inspectores escolares, a maestros jubilados y en actividad, con el mismo resultado negativo. Nadie pudo darnos la menor indicación sobre la existencia de tales archivos.

            Hasta que, por fin, el historiador nacional señor Roberto Quevedo, nos notició de su paradero, diciéndonos que se hallaban depositados en el Archivo Nacional.

            Y, efectivamente, allí se encontraban los cuantiosos volúmenes de los archivos en cuestión, guardados desde que fueron entregados para su custodia. Hacía de esto, aproximadamente, treinta años. Y, según fuimos informados, en todo este tiempo, jamás persona alguna acudió a interesarse por su existencia, con miras a adoptar disposiciones para su mejor conservación, ordenación y catalogación. Su hallazgo tuvo, pues, el significado de un descubrimiento para beneficio de las instituciones y las personas interesadas en utilizar sus datos y sus informaciones.

            Su encuentro fue para nosotros motivo de regocijo a la vez que de asombro. De regocijo, por tener a nuestro alcance la fuente de consulta que precisábamos para nuestro trabajo.

            De asombro, porque este valiosísimo archivo que guarda buena parte de la documentación relativa a la política educacional instituida a raíz de la adopción de la Constitución Nacional de 1870, para el cumplimiento de sus ideales, principios y preceptos, con la trascendencia de una reforma radical, de orden político, social, cultural y pedagógico de la educación pública de nuestro país, yaciera allí por tantos años sin que nadie, ni los propios organismos que debieran encargarse de su conservación supieran de su existencia y su paradero.

            Asombro, sabiendo que desde hace años funciona en la Facultad de Filosofía el curso superior del Magisterio, cuyo plan de estudios contempla el de la historia de la educación, de la general y la particular del Paraguay, ésta última no escrita hasta el presente, y que no obstante ello, ni las autoridades de la Facultad ni los numerosos licenciados y doctores en pedagogía se hubiesen interesado en indagar el paradero de este archivo, de inexcusable consulta para componer en toda su comprensión la historia de la política educacional más fértil, más fecunda que ha tenido el Paraguay desde la proclamación de su independencia hasta la guerra del Chaco.

            Fueron frutos de los desvelos y esfuerzos de esta política, la difusión de la instrucción primaria a toda la República; la modernización de la organización administrativa, técnica y pedagógica de la instrucción pública en todos sus niveles; la extensión de los beneficios de la educación común a las mujeres; la profesionalización del magisterio, y la dignificación cultural y moral del pueblo.

            A ella se le debe la fundación del Colegio Nacional de la Capital, por ley del 4 de enero de 1877; del Seminario Conciliar, por ley del 23 de noviembre de 1878; de la Escuela de Derecho, por ley del 12 de julio de 1882; de la Universidad Nacional, integrada por las Facultades de Derecho y Ciencias Sociales, de Medicina y de Matemáticas, por ley del 24 de setiembre de 1889. La misma ley disponía la creación de los Colegios Nacionales de Villarrica, de Concepción y de Pilar; de la Escuela de Notariado en 1893; de la Escuela Nacional de Agricultura por decreto del 13 de diciembre de 1895; de las Escuelas Normales de Maestros y de Maestras, en el año 1896; de la Escuela Normal de Villarrica, por decreto del 28 de febrero de 1914; de las escuelas Normales Rurales de Villa Encarnación y de Barrero Grande (Eusebio Ayala), por decreto del 18 y 23 de febrero de 1915; de la Escuela Normal Rural de Concepción de 1918; de la Escuela Normal de Profesores por decreto del 6 de julio de 1921; de la Escuela Normal Superior de Maestros de Pilar, por decreto del 6 de junio de 1925; la reapertura de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, por decreto del 19 de marzo de 1926.

            Se le debe, el otorgamiento de gran número de becas para estudiantes del Colegio Nacional de la Capital en los primeros años de su funcionamiento; a numerosas remesas de estudiantes para seguir la carrera del magisterio en las Escuelas Normales de Maestros y de Maestras de nuestro país y de la Escuela Normal de la Ciudad de Paraná (R.A.); el envío a Europa de médicos recibidos en la Facultad de Medicina de Asunción, a seguir cursos de perfeccionamiento: "Ricardo Odriosola, a Italia; Alejandro Dávalos, Manuel Pérez, Esteban Semidei, Cayetano Masi, Luis Migone, Andrés Gubetich, Arnaldo y Armindo Riquelme, Domingo Sanjurjo, Rufino Gorostiaga y Manuel Riveros, a París. En Berlín, estudiaron Juan Max Boettner, Telmo Aquino y Ricardo Boettner, Francisco Ocáriz, Bruno Guggiari y Gustavo Crovatto". Dr. Amadeo Báez Allende - Reseña Histórica de la Universidad Nacional.

            Cuentan para el mérito de esta política, la implantación de la enseñanza de la escuela activa, por la que se incorpora a la docencia de la instrucción primaria, la práctica del trabajo; la sanción de la Ley 1048 de Reforma Universitaria por la que la Universidad Nacional adquirió su independencia política, administrativa y pedagógica. Caracterizando la significación y trascendencia de esta reforma, el Senador Nacional doctor Juan J. Soler, en ocasión de su tratamiento en el plenario de la Cámara de la que formaba parte, expresó: "Su objeto es el joven pero su fin es el hombre. Brega por elevar la personalidad humana a los más altos prestigios de dignidad y de independencia. Si la universidad es su escenario, su teatro es el pueblo. Por eso, nunca se tomará la verdadera altura desde la cual debe ser contemplada la reforma universitaria, mientras no se la considere como un fenómeno sociológico, y se busque su trascendencia en todos los órdenes: ético, social, jurídico y hasta económico". (La Reforma Universitaria -Imprenta Nacional-1929).

            Al amparo de esta política de libertad y de tolerancia, surgieron a la vida, diversas instituciones de enseñanza cuya labor cultural ayudaron al adelanto intelectual y espiritual del pueblo.

            Cronológicamente, la primera de tales instituciones fue el ATENEO PARAGUAYO, fundado en el año 1883, promovido por un selecto grupo de extranjeros y de paraguayos, identificados por sus afanes de superación cultural. Su labor se orientó a la realización de reuniones públicas en las que se daban lectura a trabajos literarios, poéticos y ensayos. "Muchos de sus trabajos se han perdido, por no haberse publicado en su oportunidad, pero otros se conservan merced a un folleto editado por la corporación con el título de "Ateneo Paraguayo - Composiciones literarias leídas en la velada celebrada en conmemoración del 2° aniversario de su fundación".

            "Tras seis años de proficua labor, desapareció el Ateneo Paraguayo en 1889; pero sus antiguos integrantes siguieron gravitando en la vida paraguaya por mucho tiempo: en la política, en la cátedra, en la prensa, en las letras y en las artes". (Rafael Eladio Velázquez - Breve Historia de la Cultura en el Paraguay).

            Varios años más tarde se fundó el INSTITUTO PARAGUAYO. "Fue dice - Efraím Cardozo, órgano principal de la vigorosa transformación de la cultura y prolongación necesaria del Colegio Nacional y de la Universidad Nacional".

            Refiriéndose al instituto, una nota periodística de "El Diario" de fecha 30 de agosto de 1917, expresa: "Fundado el Instituto Paraguayo en el año 1895 por un grupo de jóvenes entusiastas y amantes del arte dio según se recordará, vigoroso impulso a las nacientes energías culturales del país, tarea que no ha sido estéril para la generación actual.

            En el ramo de la sección literaria formó un plantel de biblioteca pública, una interesante revista de ciencias y letras, literatura, historia y etnografía, etc., de la que se llegaron a editar sesenta y cuatro números, y presidió una no menos interesante serie de conferencias, certámenes, conciertos y veladas literarias y musicales que han hecho época, en su tiempo, y de las que nuestra sociedad guardó los más gratos recuerdos.

            Abrió igualmente clases de gimnasia y de esgrima, así como de dibujo, música y pintura, para varones y niñas e inició las primeras exposiciones de arte en el país.

            Tuvo también clases de idiomas, como inglés, francés y latín y organizó cursos complementarios de peritaje mercantil de los que han salido numerosos y competentes profesionales, obra proseguida feliz mente por la sociedad de empleados de comercio".

            GIMNASIO PARAGUAYO fue otra institución de relevante actuación en el quehacer cultural de nuestro medio. Fundado en el año 1913 con el mismo plan de actividades que el Instituto Paraguayo, acabó siendo un afamado conservatorio musical. Publicó a su vez, la revista "ANALES DEL GIMNASIO PARAGUAYO".

            Con el correr de los años las actividades, tanto del Instituto Paraguayo como del Gimnasio Paraguayo, decayeron. Ante este hecho, las autoridades de ambas instituciones acordaron proceder a la fusión de ambas entidades la que se consumó bajo el nombre de ATENEO PARAGUAYO. Esto ocurría en el año 1933. La nueva nucleación desplegó una gran actividad con la realización de conferencias y charlas a cargo de conocidas personalidades paraguayas y extranjeras; habilitó la enseñanza de pintura, música y la publicación de la "REVISTA DEL ATENEO PARAGUAYO". Reiniciadas sus actividades a la terminación de la guerra fundó la COMPAÑIA DE COMEDIAS DEL ATENEO PARAGUAYO, una meritoria iniciativa que contribuyó a la jerarquización de la actividad teatral de nuestro medio.

            En otro orden, fueron numerosos los establecimientos de enseñanza privada establecidos a partir de las últimas décadas del siglo pasado. Algunos tuvieron efímera vida; otros, en cambio, perduraron y aún se mantienen.

            "Entre los más afamados fundados en los años inmediatos a 1890 se cuentan: el "Liceo de Niñas". dirigido por la norteamericana Anny Wales; "La Providencia"; por la hermana francesa Sor Vicenta; "La Evangélica"; con personal argentino; "La Asunción"; con personal uruguayo; "San Luis"; por la señorita Joaquina Machaín; "Instituto Paraguayo"; por los señores Pedro Bobadilla y Ezequiel Giménez; "Primaria y Superio"r; por los señores Benjamín Báez, Cecilio Báez, Manuel Domínguez, Arturo Cantorf y José A. Espínola" (Prof. Ramón I. Cardozo - "Los pasos iníciales de la Institución Primaria en el Paraguay" - "El Liberal" 2-XII-1934).

            A partir de fines de siglo, fueron fundados: el COLEGIO MARIA AUXILIADORA, en 1900; el COLEGIO SAN JOSE en 1904. Refiriéndose a esta fundación dice Natalicio González:

            "Al plantearse la enseñanza laica en las escuelas públicas del país, en los primeros años de este siglo, varias familias asuncenas, de las más distinguidas y de las más profundamente religiosas, los Decoud, Gaona, Duarte, Acuña, Guanes, Peña, Palmerola, etc., persuadidas con el cardenal Manning, que "un niño cristiano tiene derecho a una educación cristiana y un niño católico a una educación católica"; propiciaron, bajo la dirección de S.S. Ima. Monseñor Bogarín, la idea de fundar un colegio católico, principalmente de enseñanza secundaria. (Ya existía en nuestro país, desde 1896, la benemérita institución Don Bosco, dedicándose con preferencia a la educación primaria y la enseñanza de Artes y Oficios) "El Paraguay Contemporáneo" por J. Natalicio González y Pablo Max Insfrán Editorial de Indias-Asunción 1929).

            En el año 1906, la Sociedad de Empleados de Comercio, fundó la Escuela de Comercio "Jorge López Moreira", en homenaje a su fundador; el Colegio Teresiano se estableció en el año 1915; la primitiva Escuela Alemana, fundada en 1893, se convirtió sucesivamente en el Colegio Alemán, y con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial, en el Colegio de Goethe; el "Colegio Internacional", abrió sus aulas en el año 1920; el Colegio Presidente Franco, en 1921; el Colegio Fulgencio Yegros, llamado primitivamente Natalicio Talavera, en 1922; el Colegio de "Cristo Rey", en 1927 y la escuela italiana "Regina Elena", con cursos primarios y secundarios desde 1929. Hoy es el Colegio Dante Alighieri, con dos sedes.

            Ahora bien, fueron los frutos y las conquistas de la labor y los propósitos de esta política, la considerable elevación y la universalidad de la instrucción popular con el saludable efecto de despertar la conciencia del hombre y la formación de su personalidad moral y política, haciéndolo partícipe de la dirección y el conocimiento de los negocios públicos.

            Fueron, asimismo, logros de sus desvelos y esfuerzos, la formación de legiones de bachilleres, profesores y maestros; de contadores y peritos mercantiles; de abogados, médicos e ingenieros; de intelectuales y científicos; de políticos, magistrados, parlamentarios y diplomáticos; de escritores, literatos, músicos, poetas y pintores; de dramaturgos y de artistas teatrales; de sacerdotes y de obispos; de oficiales, jefes y generales, con cuya labor, inteligencia, ilustración, talento y patriotismo, pudo acometer el Paraguay la magna obra de su reconstrucción material y de su recuperación espiritual, acreditando su condición de nación pacífica y de alto espíritu americanista; participar con solvencia intelectual y científica en congresos y conferencias internacionales; asumir con versación histórica y jurídica la defensa de sus derechos e intereses en los estrados instituidos para entender en el litigio de límites con Bolivia, y estallada la guerra, alzarse con ejemplar coraje y espíritu de unidad nacional, a la defensa armada de su heredad atropellada, librando una campaña militar jalonada de memorables batallas y combates ganados a un enemigo muy superior por su potencial militar; por el número de sus efectivos, por la cuantía y la calidad de sus armamentos, por la preparación profesional y la composición jerárquica de su mando y la vastedad de sus recursos y apoyos financieros, con el resultado final de la expulsión de las fuerzas invasoras del territorio nacional y la victoria de nuestras armas.

            Tales son las conquistas y los méritos de la política educacional cuya historia permanece inédita hasta nuestros días.

            En publicaciones periodísticas, en revistas especializadas en libros de historia, en trabajos sobre historia de la cultura, se proporcionan a gran número de valiosos datos e informaciones, pero que no bastan para un conocimiento sistemático del espíritu, la orientación y fines de la educación pública instituida por ella, ni permiten evaluar su grado de adelanto en relación a los progresos pedagógicos de la época.

            Existen, por otra parte, numerosos trabajos que se ocupan de la educación en la época del coloniaje, de la Dictadura del doctor Francia y del gobierno de D. Carlos Antonio López. En inexplicable contraste con el interés y la dedicación que la historia de estos períodos han despertado entre los estudiosos de nuestro pasado, la que corresponde al período de nuestra referencia, no ha tenido igual suerte.

            Este descuido debe ser subsanado. Existen a la fecha gran número de licenciados y doctores en historia, así como en pedagogía, dotados de los conocimientos metodológicos para escribir la historia de este período con la documentación y solvencia intelectual que exige un trabajo digno del interés y la importancia del tema.

            Escribirla, y no sólo la historia particular de este período sino la general de la educación pública en el Paraguay, será una obra de gran valor y utilidad para el enriquecimiento de la formación cultural del magisterio.

            Al cierre de estas consideraciones, creemos pertinente una aclaración.

            Al comienzo de este trabajo se dijo que su objeto era el de esclarecer la verdadera fecha de fundación de la escuela "España" de San Lorenzo. Ahora bien, iniciado el trabajo, surgieron condiciones y circunstancias no conocidas ni sospechadas antes de acometer la labor. El tratamiento y la dilucidación de las nuevas situaciones y cuestiones planteadas, exigieron una investigación de los antecedentes inmediatos y mediatos del sistema educacional implantado a raíz de la adopción de la Constitución Nacional de 1870, y de la política educacional instituida en virtud de ella, por estimar que la escuela "España" es un genuino integrante de dicho sistema.

            La labor de la investigación de referencia abarcó el lapso comprendido entre la revolución de mayo y la guerra contra la Triple Alianza, en cuanto a sus antecedentes mediatos, y desde este hito hasta 1932, comienzo de la guerra del Chaco, a los inmediatos.

            Como resultado de la misma, se llegó a reunir un apreciable número de datos e informaciones que, si bien no lo suficiente para escribir una historia acabada de la educación pública en dicho período, sí lo bastante para llegar a tener una visión general del proceso de su evolución a través de las distintas etapas históricas de la organización política de la República; de la Junta Superior Gubernativa, de la Dictadura del doctor José Gaspar Rodríguez de Francia, del Segundo Consulado, del gobierno de don Carlos Antonio López y de los gobiernos de la era constitucional.

            Teniendo presente la carencia de esta historia, y persuadidos de su interés y necesidad, creímos oportuno reunir y coordinar en un sistema orgánico aquellos datos y referencias, bajo el título de "Historia de la Educación Pública en el Paraguay", 1812-1932, y darlo a publicidad como tema principal de este volumen.

            Correspondiendo a la finalidad originaria de esté trabajo, se incluye en él "Origen y Evolución Histórica de la Escuela España, 18691975".

 

 

INDICE

 

-           Sobre una. Historia de la Educación del Paraguay independiente

-           Prólogo

I.         Política educacional de la Junta Superior Gubernativa

II.        Política educacional del Dr. Francia

III.      Política educacional del Gobierno Consular

IV.      Política educacional del Gobierno de Don Carlos Antonio López

-           Introducción

-           Organización política, administrativa y técnica de la educación pública.    Consideraciones generales

-           Organización política, administrativa y técnica de la educación pública.

            Segunda etapa

-           Conclusiones aprobadas por el Congreso Pedagógico. 1a Sección

-           Epílogo

-           Origen y evolución histórica de la Escuela "España" de San Lorenzo (1869-1972)

-           Epilogo

-           Profesora Normal por Méritos, Srta. Clotilde Emilia Paredes

-           Bibliografía

 

 

 

 

 

 

III

 

POLITICA EDUCACIONAL DEL GOBIERNO CONSULAR

 

            A la muerte del Dictador sobrevino un breve período de inestabilidad política en el que se sucedieron varios gobiernos de composición militar, constituidos y reemplazados por movimientos armados.

            El 12 de marzo de 1841, cerrando este período, se restableció el gobierno consular; Dr. Carlos Antonio López y D. Mariano Roque Alonso, fueron elegidos para desempeñarlo.

            Con el gobierno consular se insinúa para el país una nueva etapa caracterizada por su espíritu de renovación y de adelanto.

            Este despertar se manifiesta igualmente en el ámbito de la educación.

            El fomento de la instrucción constituyó una de las preocupaciones primarias del nuevo gobierno. Más, su ejecución se vio entorpecida por carencia de personal idóneo para la enseñanza.

            En el mensaje del 24 de noviembre de 1842 suscrito por D. Carlos Antonio López y Mariano Roque Alonso, y remitido al Congreso, se lee: "Fue necesario crear una Academia Literaria, como base de un Colegio Nacional, que se ha de fundar en esta Capital, según lo dejó ordenado el soberano Congreso del año anterior. Se ha dispuesto el local conveniente y los repartimientos precisos para las Cátedras, y el alojamiento de alumnos internos. El Gobierno ha reglamentado el plan general de estudios, con concepto a aumentarlo, o variarlo, según convenga, sin que esta variación sea en sus bases esenciales. Asimismo, arregló el régimen interno de la enseñanza y de los alumnos. Dos Cátedras están en ejercicio: la de latinidad y la de idioma castellano y bellas letras, dotadas cada una con sueldos regulares. Actualmente se educan ciento cuarenta y nueve alumnos en las dos clases, y dan esperanza de aprovechamiento, según los informes de los Catedráticos, así es que, en breve se ha de establecer otra Cátedra de filosofía, y así sucesivamente se irán estableciendo las demás que son consignadas en el plan de estudios".

            "El Gobierno somete también a vuestra aprobación los indicados reglamentos con que ha sido establecida la Academia Literaria, y los fondos que se han arreglado para su conservación y aumento": (Mensajes de Carlos Antonio López - Primer Presidente Constitucional de la República- Imprenta Nacional 1931).

            "A efecto de poner en práctica tal proyecto -dice Juan F. Pérez Acosta- se expidió un decreto en cuya virtud se aplicó los fondos del Seminario conciliar de San Carlos (o Colegio Carolino, como también se le llamaba) para la dotación de las cátedras, cuyo texto puede verse en el "Repertorio Nacional del mismo año de 1841, bajo el N° 7, así como el Prospecto respectivo (N° 8) que es del tenor siguiente:

 

 

 

 

DECRETO SUPREMO

 

            Los Cónsules de la República. Considerando Primero. Que la ilustración pública reclama imperiosamente los conatos de la autoridad suprema para llevar aquella a debido efecto, en cuanto sea posible. - Segundo. Que la grande escasez del clero nacional exige urgentemente la enseñanza y educación de los que quieran dedicarse a tan delicada como necesaria profesión para acudir al servicio del culto religioso. - Tercero. Que además la falta de capacidades civiles para elevar la República al rango a que la llama su posición y el destino es otro motivo poderoso para restablecer los elementos de ilustración enteramente extinguidos: han acordado y decretan. - Primero. Queda establecida una academia literaria para alumnos externos que provisoriamente servirá de plantel para el futuro colegio que se ha de establecer en esta capital, según lo dispuesto por el soberano Congreso general de la República en acta de doce de marzo próximo. - Segundo. La academia se organizará de un director interino y de las cátedras que se designen con el local que al efecto se ha destinado, una cátedra de latinidad. Otra de idioma castellano y de bellas letras. Otra de filosofía racional en método didáctico. Una cátedra de teología dogmática en igual método. Historia eclesiástica y oratoria sagrada. - Tercero. Nombrase para director interino y catedrático de latinidad al presbítero ciudadano Marco Antonio Maíz con la dotación anual de trescientos pesos pagadera por trimestre. Para catedrático de idioma castellano y bellas letras, al presbítero ciudadano José Joaquín Palacios con igual asignación pagadera en la misma forma. - Cuarto. El Supremo Gobierno expedirá oportunamente a los nombrados sus competentes despachos de que se tomará razón donde corresponda. Asimismo para el director. - Quinto. Los estudios de las cátedras establecidas empezarán el nueve de febrero del próximo año; pero el día treinta de enero se dará principio a la matrícula de los estudiantes externos ante el director interino. - Sexto. El catedrático de latinidad dará a sus alumnos una conferencia semanal de los elementos de la religión cristiana. El catedrático de bellas letras e idioma castellano dará a sus alumnos otra conferencia semanal de los deberes y derechos de un hombre social. - Séptimo. Las clases de latinidad sostenidas en esta capital por maestros particulares se reunirán a la academia literaria con todos sus alumnos bajo la inmediata orden del director interino. Y para que llegue a noticia de todos, publíquese por bando en la forma acostumbrada, y sacándose las copias competentes se fijará en los lugares de estilo, y se circularán a las villas, departamentos y partidos de esta jurisdicción. Dado en el palacio del Supremo Gobierno en la Asunción, capital de la República del Paraguay, y a treinta de noviembre de mil ochocientos cuarenta y uno.

CARLOS ANTONIO LOPEZ. Mariano Roque Alonso. Domingo Francisco Sánchez. Secretario". (Juan F. Pérez. Carlos Antonio López. cot.)

 

            Prosigue diciendo el mensaje de 1842 de los Cónsules.

            "La escuela central de primeras letras, que había en esta Capital, fue conveniente mudarla de local. Una nueva pieza se ha mandado edificar con todas las distribuciones y preparos necesarios;... en ella se educan doscientos treinta y tres jóvenes gratuitamente, y de ellos los pobres han sido socorridos de la hacienda nacional para vestuarios".

            En una ordenanza expedida por el Consulado con fecha 23 de octubre de 1843, se establecía que "correspondía al celo de los comisionados de la campaña, exhortar y estimular los deberes de los padres de familia de sus respectivas comprensiones, a fin de que envíen a sus hijos a la enseñanza gratuita de la Academia". (Historia del Paraguay por Capdeville y Oxibar).

            En el Mensaje elevado por los Cónsules al Honorable Congreso reunido el 13 de enero de 1844, refiriéndose a la labor realizada en materia de educación, se expresaba: "A pesar de las graves atenciones del Gobierno, no ha separado la vista de la enseñanza de la juventud. La ignorancia de una nación ha sido siempre el gran fondo de los díscolos y de los ambiciosos. Para combatirla el gobierno atendió a las escuelas primarias en cuanto es posible, y concluía: "Estos son los verdaderos monumentos que podemos ofrecer a la libertad nacional. La educación civil y religiosa formará las costumbres de un pueblo que aspira a tener las virtudes republicanas".

 

 

IV

 

POLITICA EDUCACIONAL DEL GOBIERNO DE

DON CARLOS ANTONIO LOPEZ

 

            El precitado Congreso sancionó, bajo el título de "Ley que establece la Administración Política de la República", una nueva Constitución por la que se instituía el sistema presidencial de gobierno, y eligió a D. Carlos Antonio López, para ejercer el cargo.

            La Constitución de 1844 se distinguió de las constituciones modernas, en el sentido de que en ella sólo se contempla la parte orgánica, vale decir, la destinada a estructurar el poder, a establecer sus órganos y sus funciones, con total omisión de la parte dogmática, la que se ocupa de "las relaciones de los habitantes con el estado y de los habitantes entre sí, dentro del estado".

            Entre las atribuciones del Presidente de la República, se lee: "Promueve y fomenta los establecimientos de la educación primaria y los de ciencias mayores".

            El empeño con que el presidente López cumplió esta disposición constitucional, se refleja en sus mensajes al Congreso Nacional.

            En el elevado en el año 1849, al término del primer período de su gobierno, expresaba: "Se han dotado muchas escuelas primarias en la campaña, y se han establecido por cuenta del tesoro nacional, tres casas de educación de jóvenes insolventes, a saber: en la Academia Literaria, en el Campo Grande y en Limpio".

            En el del año 1854 se contiene una referencia muy concisa sobre educación en la que se expresa: "Se establecieron y generalizaron escuelas primarias y una Academia Literaria a cargo del Tesoro público".

            En el mensaje del año 1857, sobre el mismo tema, se refería a que "el Gobierno había expedido su orden el 8 de diciembre próximo pasado, a los Comandantes de las Villas y a los Jueces de Paz de la Capital y de todos los partidos del territorio de la República, para que cada uno de cuenta del número de escuelas primarias de su distrito y del total de alumnos de cada escuela. El resultado de esta circular ha dado el total de 406 escuelas públicas, y el total de 16.755 alumnos, fuera de las escuelas particulares".

            "Hay en las Villas y en muchos partidos -continúa diciendo- muchas escuelas primarias de jóvenes insolventes y de huérfanos pobres que costea el Estado, dándoles casa, mantenimiento y vestuario. Estos jóvenes se ocupan fuera de las horas de estudio, en los oficios de sastrería, zapatería, tejeduría de lienzos y fábrica de sombreros".

            "Se ha hecho la prueba de una escuela normal con crecido número de jóvenes, y entre ellos se contaba muchos adelantados, que voluntariamente entraron a ella con deseos de aprender y ser útiles, pero desgraciadamente se han retirado viendo que se los destinaba a la par de los que comenzaban el estudio, y no tardó en cerrarse la escuela por la inconveniencia de las horas y la falta de policía para contener a los jóvenes reunidos a esperar la hora de la clase. El Gobierno no ha sido feliz en esta prueba, a pesar de sus esfuerzos.

            En el año 1853 se fundó la Escuela de Matemáticas a cargo del profesor francés Pedro Dupuy que: "Comenzó enseñando lo más elemental de la Aritmética, para pasar de inmediato al Algebra y a la Geometría. Es suyo el mérito de haber difundido el sistema métrico decimal en el Paraguay. La escuela funcionó hasta la llegada del literato español Ildefonso Bermejo en 1855". (Rafael Eladio Velázquez).

            "Dupuy -dice Crisóstomo Centurión- era un excelente profesor en su ramo y tenía un carácter suave y persuasivo que atraía, captándose la simpatía de sus educandos. Desgraciadamente, la mayor parte de éstos carecían de suficiente preparación para poder hacer grandes progresos. Los que más aprovecharon fueron los jóvenes que habían estado con Escalada, que era considerado como uno de los pedagogos más competentes de la época".

            A modo de una síntesis de los esfuerzos desplegados durante esta administración, con miras a promover la educación popular y ofrecer alguna muestra de los resultados y adelantos alcanzados, cederemos la palabra a Efraím Cardozo: "No solamente fueron contratados en Europa ingenieros y técnicos: también llegaron hombres de letras, de artes y de ciencias en todas las ramas, que organizaron diversos establecimientos culturales. De un instituto de Filosofía, que funcionaba bajo la dirección del literato español Ildefonso Bermejo, convertido en el director del movimiento intelectual y que luego de su regreso a Europa escribió un ingrato libro sobre el Paraguay; una escuela de Matemáticas dirigida por el francés Dupuy; un curso de Medicina bajo la dirección del médico inglés Stewart, una escuela de Derecho, planeada por Juan Andrés Gelly, constituyeron el incipiente plantel de la universidad paraguaya. También participaron de esta reacción intelectual elementos nacionales. En el año 1857 fue fundada en Asunción, bajo la dirección de José Carlos Riveros, una escuela de Latinidad, y análogas instituciones y academias literarias funcionaron en Villarrica, Altos y Misiones. Los mejores alumnos de estas escuelas, en número de diez y seis, fueron seleccionados en 1858 y enviados a Europa, a seguir por cuenta del Estado, estudios preferentemente técnicos. También la enseñanza primaria obligatoria y gratuita alcanzó gran impulso, pero no favorecía sino a los varones; a las mujeres les estaba vedado por lo general saber escribir. La instrucción que se daba era rudimentaria inculcándose a los niños principios de obediencia y respeto a las autoridades establecidas, mediante un Catecismo en que se decía que después de la idea de Dios y de la Humanidad, la Patria era la más sublime y fecunda en inspiraciones heroicas".

            No puede ponerse en tela de juicio el celo que el gobierno de D. Carlos Antonio López dedicó a la promoción del adelanto educacional y cultural del país. La multiplicación de las escuelas primarias y todo cuanto se contiene acerca de su obra en las citas que anteceden, así lo acreditan.

            No obstante, la evaluación de los resultados y beneficios de su política educacional, no puede circunscribirse al mero inventario de las fundaciones y disposiciones de carácter educativo y cultural, con omisión del examen del espíritu de la enseñanza, de la finalidad de la educación, del régimen de la disciplina escolar, etc. La consideración de tales aspectos, es fundamental para una historia de la educación pública en nuestro país, que debe ser objetiva por excelencia y prescindente, como tal, de prejuicios que disimulen la verdad

            A los efectos de esta objetividad creemos muy ilustrativos las informaciones y los juicios que el Coronel Juan Crisóstomo Centurión proporciona en sus conocidas "Memorias" acerca de los aspectos predichos de la educación pública, en la etapa de nuestro examen.

            Las informaciones y los juicios que formula se hallan estrechamente vinculados con sus propias experiencias.

            "Dos días después de mi llegada (a Asunción) -dice- entré en la escuela del maestro Quintana".

            "Dicha escuela, denominada de primeras letras, era en la época considerada como una de las mejores del género. A la verdad, Quintana, aparte de su carácter despótico, era una especialidad para enseñar a escribir. Era un consumado calígrafo, y sacó algunos discípulos muy aventajados en este arte".

            "Los útiles de enseñanza con que contaba la escuela eran no sólo escasos, sino rústicos. Un largo escritorio de superficie inclinada de uno y otro lado, con sus correspondientes bancos y asientos, ocupaba el medio de la sala, casi en toda su longitud. Arrimados a las paredes laterales había unos bancos largos, con su mesita de escribir adelante, colocados en escaleras unos encima de otros hasta casi tocar el techo. En el primero de abajo se sentaban los principiantes cartilleros, en el segundo los catoneros hasta llegar a los últimos, donde se sentaban los más adelantados en lectura y escritura".

            "Los ramos de la enseñanza eran tan escasos y deficientes como los muebles o útiles; cartilla, catón, tabla de multiplicar, catecismo de Astete y un libro de lectura, no importa su autor o la materia de que trataba".

            "Se prohibía hablar en ella, en las horas de clase, el guaraní, y a fin de hacer efectiva dicha prohibición, se habían distribuido a los ciudadanos o fiscales unos cuantos anillos de bronce que entregaban al primero que pillaban conversando en guaraní. Este lo traspasaba a otro que hubiera incurrido en la misma falta y así sucesivamente durante toda la semana hasta el sábado, en que se pedía la presentación de dichos anillos y cada uno de sus poseedores como incurso en delito, llevaba el castigo de cinco azotes, alzado al hombro de algunos de sus compañeros".

            "Muy rara vez se veía la cara del maestro Quintana, que pasaba en su cuarto la mayor parte del tiempo... Los niños estaban abandonados, casi por completo, al cuidado de los fiscales, que los maltrataban a su gusto, cuyas denuncias y delaciones eran oídas y creídas sin ningún recurso ulterior, y tenían los educandos forzosamente que resignarse a recibir el castigo ordenado por el maestro".

            "De esta manera acaban de corromperse los sentimientos de esos tiernos seres destinados a promover un día el porvenir y la felicidad de la República. Ellos constituían la más legítima esperanza de la Patria, ellos debieron haber sido a esta sazón objeto de especial estudio, de particular cuidado y de escrupuloso esmero, para el que estaba encargado de su educación. En lugar de tener por delante ejemplos de buenos modales de maneras decentes y de conducta ajustada a las reglas de la moral, se les ofrecía el de la tiranía y de la opresión, que pervierte el corazón, llegando a su vez a ser con el tiempo malos gobernantes y malos padres".

            Fundados en las informaciones y los juicios que anteceden, cabe formular las siguientes conclusiones:

 

            a. ESPIRITU DE LA EDUCACION

 

            Aún cuando el régimen de gobierno había cambiado, pasando de uno puramente "de hecho" a otro de institución constitucional, en la realidad, seguía prevaleciendo el régimen del gobierno personal de cerrado autoritarismo. Y, sabido es que la escuela es una viva imagen del Estado y del sistema de gobierno imperante en el país. El espíritu de la enseñanza y la organización de la escuela participaban del mismo carácter. La disciplina ocupaba un lugar de excesiva importancia en el organismo escolar. Más que un medio de formación espiritual, moral, la escuela estaba destinada a adiestrar para la obediencia pasiva.

            "La educación moral -decía el apartado segundo de la "Instrucción para los Maestros de Escuelas" expedida por la Junta Superior Gubernativa del año 1812- tiene dos objetos: una que mira a formar los jóvenes según las máximas que dicta la razón, y con nueva perfección enseña la religión; y el otro, que mira a rectificar el espíritu humano según las leyes y costumbres nacionales de la crianza civil y política. Jamás aprenderán esta educación si no la ven practicar; la experiencia enseña que la educación civil se aprende únicamente en la infancia y en la niñez; y que el ejemplo entonces es la voz viva y eficaz, los niños imitan siempre lo que ven y hacen, pocas veces, lo que oyen".

            La enseñanza que recibían y el ejemplo que tenían a la vista en los usos y manejos de la escuela de entonces, no eran los más apropiados para la formación del pueblo de conciencia libre que exige la salud y el adelanto de la república.

 

            b. SISTEMA EDUCATIVO

 

            Según quedó dicho, el sistema educativo vigente seguía siendo muy atrasado. La falta de personal idóneo, cuya preparación se encaró sin éxito; la falta de enseñanza graduada y la carencia de textos y materiales didácticos, concurrían a imposibilitar la buena enseñanza. Por lo demás, durante la administración de D. Carlos Antonio López, continuaba enseñándose según el método lancasteriano. Al señalar los defectos de este método; el Prof. Juan R. Dahlquist en un juicio crítico sobre la obra del Dr. Cecilio Báez titulado "La Instrucción Pública en el Paraguay", en el que había propugnado su adopción como medio de multiplicar el personal enseñante, expresaba: "No es método, ni procedimiento, ni sistema pedagógico. Es un recurso de que se vale el maestro para atender a alumnos divididos en atrasados y adelantados; con el recurso artificial de Lancaster, se consigue más bien hacer perder sus clases a los alumnos adelantados Y se proporciona mediocres, o nulos enseñantes a los niños atrasados". Juan R. Dahlquist - Ib. (Páginas del Maestro - Col. de artículos, conferencia y discursos). Biblioteca Nacional.

 

            c. DISCRIMINACION EDUCACIONAL

 

            La exclusión de las mujeres de los beneficios de la educación común era una práctica de efectos altamente negativos para el adelanto social y cultural del pueblo.

 

            d. EXTENSION Y DIVERSIFICACION DE LA ENSEÑANZA PUBLICA

 

            El número de escuelas Primarias fue aumentando considerablemente, lo cual redundaba en la extensión de la educación pública a mayor número de pueblos y de alumnos. La creación de los colegios de enseñanza secundaria, de artes y oficios, aumentó la posibilidad del cultivo de las vocaciones. La enseñanza técnica, promovida mediante la contratación de especialistas europeos y el envío de misiones con fines de estudio, constituyeron meritorias iniciativas de este gobierno. Por otra parte, la fundación y el funcionamiento, aunque en forma incipiente, de los centros de estudios de rango universitario, representaron emprendimientos de indudable importancia para el propuesto adelanto cultural y científico del país.

            En síntesis, la política educacional de este período se caracterizó por su dinamismo creativo y su afán de superación. El atraso y las deficiencias de que adoleció el sistema educacional no se debieron a su descuido; obedecían sí a rémoras arrastradas desde la era colonial y perseveradas bajo el mandato anterior.

            Dado el vigor de sus emprendimientos y la diversidad de los recursos a que apeló el Gobierno de D. Carlos Antonio López, para superar la insipiencia y la rutina de la educación heredada de las épocas pasadas, era lógico esperar que, de no sobrevenir la guerra, habría evolucionado favorablemente, mejorando su espíritu y sus prácticas.

 

 

 

CONCLUSIONES

 

            En la forma que antecede se ha esbozado la historia de la educación pública en nuestro país correspondiente a los primeros ciento veinte años de su vida independiente.

            En ese lapso se llegó a distinguir dos períodos; el comprendido entre la declaración de la independencia nacional y la guerra contra la Triple Alianza, y entre la terminación de ésta y el comienzo de la del Chaco.

            Con la emancipación política del Paraguay comienza una nueva era en la vida de la nación. Y con ella una transformación radical de las manifestaciones de su vida. Entre ellas la de la educación pública.

            Es punto no cuestionado que bajo la dominación colonial, el pueblo vivía en un estado deplorable de ignorancia. Consciente de este irritante estado de atraso del pueblo, la élite de nativos hacía mucho tiempo que anhelaba conjurar esta lacra social mantenida por el régimen imperante. Sobrevenida la revolución y allanados los trastornos y cuidados propios de un acontecimiento de tal trascendencia, la Junta Superior Gubernativa lanzó su histórico bando del 6 de enero de 1812 en el que exponía un conato de programa de gobierno en el cual en relación con el tema de la educación expresaba: "Que habían meditado sobre varios proyectos benéficos que pudieran ponerse en movimiento con ventaja y opulencia, de nuestros ilustres y dignos conciudadanos. El primero que ha despertado nuestra vigilancia, ha sido la mejora de la educación de la juventud". Y consecuente con este designio, anunciaba la creación de una Academia Militar en el Cuartel General, bajo la dirección de un oficial veterano, y prometía una cátedra de Matemáticas tan pronto se disponga del Profesor que la regentee. Dictaba, asimismo, su famosa Instrucción para los Maestros de Escuela, en la que exponía las reglas y las orientaciones de la educación pública inspirada en los principios de la organización republicana de gobierno con miras a la formación moral, espiritual y cívica del pueblo.

            Estas primerísimas disposiciones, consecuentes en un todo con los requerimientos del nuevo orden político de la nación, eran un claro anuncio del cambio radical de los objetivos y fines de la educación.

            La Junta Superior Gubernativa inspiradora de tan promisorio programa no contó con el tiempo necesario para su plena aplicación y desarrollo.

            El país se hallaba en franco proceso de su organización política. Se pasó, sucesivamente, al Consulado y luego a la Dictadura Temporal y Perpetua del Dr. Francia, el ideólogo de la revolución y su auténtico intérprete, y por lo mismo él llamado a echar los cimientos de la educación pública revolucionaria como medio de preparar al pueblo para ser el protagonista y el defensor del nuevo orden republicano, desecha el programa de la Junta Superior Gubernativa suspendiendo sus primeros emprendimientos, sin sustituirlo por ningún otro que considerase más apropiados para el momento histórico que vivía la nación. La acción del estado revolucionario en lo que respecta a la educación pública quedó vacante por muchos años ya que el Dr. Francia sólo en los últimos años de su gobierno le prestó su atención costeando los sueldos de más de un centenar de maestros y prestándole otras ayudas materiales. En definitiva, la instrucción pública bajo la administración del Dr. Francia no contó con el aliento renovador y vivificador de la revolución; en este campo, paradójicamente, su posición fue categóricamente conservadora.

            A treinta años de la declaración de la independencia política de nuestro país y tras veinticinco años de gobierno del Dr. Francia, la herencia educacional que recibió la administración de D. Carlos Antonio López acusaba un deplorable estado de atraso cuyas negativas consecuencias no pudo superar durante toda su administración, no obstante sus desvelos por mejorarlo.

            A varios años de su mandato, el Presidente López persuadido de que sin la docencia de maestros especialmente preparados no es posible lograr el adelanto de la educación, dispuso la creación de una Escuela Normal. Más, lamentablemente, la misma tuvo que ser clausurada al poco tiempo, al no contarse con las condiciones requeridas para el cumplimiento de su misión.

            Con el malogramiento de este ensayo, las posibilidades del mejoramiento de la instrucción primaria se vieron definitivamente frustradas durante toda su administración. Las informaciones proporcionadas respecto de la escuela del Maestro Quintana, la más adelantada de la época, en la que se seguía practicando la enseñanza lancasteriana y utilizándose la disciplina de los castigos corporales proscripta por la Instrucción para los Maestros de Escuela de la Junta Gubernativa, corroboraron el aserto.

            Con este estado general de la educación pública, cuando estalló la guerra contra la Triple Alianza, la clase instruida de la población era limitadísima; el resto de la misma vivía en el mayor atraso, no obstante la afirmación corriente de que no había paraguayo que no supiera leer y escribir como signo de su alfabetización.

            Desaparecida totalmente o casi totalmente aquélla, como consecuencia del desastre de la guerra, la población sobreviviente estuvo constituida por el grueso del pueblo, con un nivel de preparación que no superaba el de saber leer y escribir.

            Con esa base, la nueva organización escolar tuvo que ser, forzosamente, una réplica, una continuación de la existente antes de la guerra, esto es, escuelas de régimen promiscuo, a cargo de preceptores improvisados, sin planes ni programas de estudios. Este régimen se mantuvo hasta que el país contara con los maestros normalistas y se pudo organizar las escuelas graduadas primeramente en la capital y progresivamente en el interior del país.

            Para que pudiera darse estos pasos de adelanto fue necesario crear la escuela graduada de niñas de la capital; proseguirla con la escuela de preceptoras y finalmente con las Escuelas Normales de Maestros y de Maestras. Con estas medidas y el egreso de las primeras promociones de maestros normales culminó el siglo.

            El período iniciado a partir del 900 fue mucho más dinámico y fecundo para el adelanto educacional. Lo acreditan diversas reformas del plan y los programas de estudios de instrucción primaria; la importante reforma de la enseñanza secundaria de 1904; la fundación de la Escuela Normal de Profesores; la incorporación a la instrucción primaria del sistema de la escuela del trabajo; la realización del primer y segundo Congreso Pedagógico para el estudio de los problemas de la educación primaria; la sanción de la ley de Reforma Universitaria por la que se instituía la autonomía universitaria y se reemplazaba el sistema pedagógico tradicional para "ir a la investigación científica, a la experimentación de seminario, a la elaboración de soluciones en los centros de estudios", la publicación de diversas e importantes revistas de difusión pedagógica y cultural, etc.

            En síntesis, la educación pública de este período (1870-1932) que fuera institucionalizada partiendo de condiciones sociales y culturales similares y aún peores de las que sirvieron de base a la iniciada por la Junta Superior Gubernativa, y no obstante los graves inconvenientes suscitados por el agitado proceso de nuestra política interna, llegó a conquistar el nivel de adelanto pedagógico de la época traducido en una enseñanza escolar basada en la didáctica de un sistema nacional, con planes y programas pensados y trazados teniendo en cuenta las particulares condiciones, necesidades y posibilidades del país.

            La comprobación de que sus preceptivas y orientaciones siguen manteniendo su plena validez hasta nuestros días, no obstante el medio siglo transcurrido desde su implantación, denota la solidez y el acierto de su concepción.

            Los principios doctrinarios según los cuales "debe darse al niño la libertad necesaria para la manifestación espontánea de sus aptitudes; que el niño debe ser observado por el maestro en todo momento de su vida escolar para conocer sus inclinaciones a fin de orientarlas convenientemente; que es necesario llevar un estudio psicológico de cada niño para la adecuada dirección del desarrollo de su vocación; procurar el concurso del pueblo para la mayor eficacia de la educación, mediante el acercamiento espiritual entre los maestros y los padres de los alumnos", son recomendaciones del Segundo Congreso Pedagógico del Paraguay que siguen conservando toda su lozanía hasta nuestros días, distando aún mucho para su plena aplicación.

            Natural es que en el lapso de tantos años de su implantación se requiriesen revisiones y renovaciones en la formación y selección del personal docente, así como en las prácticas de la enseñanza como medio de adecuarlas a las nuevas condiciones socio- culturales del país. El hoy llamado plan del Curriculum renovado no es sino la actualización de la doctrina de la escuela activa como práctica de la nueva enseñanza.

            Al cierre de este capítulo, fundándonos en la validez principista del juicio según el cual el vencedor en la guerra franco-prusiana no fue Bismarck ni fue Moltke, sino el maestro de escuela, queriendo significarse con ello el poder y la eficacia de la educación que imparte el maestro para la formación de las capacidades y aptitudes del soldado, juzgamos, a nuestra vez, que la suerte exitosa de la guerra del Chaco para el Paraguay fue, asimismo, básicamente, fruto del grado de adelanto de la instrucción pública de nuestro país y del espíritu de su política educacional.

            En efecto a ella se debió la creación del hombre y del nuevo ciudadano, consciente de su dignidad, conocedor de sus deberes y derechos, amante de la libertad y animado por convicciones y sentimientos de amor patrio, en quien el pleno conocimiento del valor de su vida y de la trascendencia de sus acciones elevan el rendimiento de su energía, lo que equivale a decir de su abnegación y espíritu de sacrificio.

            Abundando sobre los beneficios que la educación pública instituida por esta política a la causa de la defensa nacional en el caso de la guerra con Bolivia, se puede precisar que fueron los establecimientos del Estado y de la iniciativa particular estimulados por ella, los que proveyeron a la nación los ciudadanos que asumieron la dirección política y la conducción estratégica de la guerra; los que proporcionaron al país los profesionales de formación académica y los bachilleres y estudiantes universitarios y secundarios alistados en la escuela de Aspirantes a Oficiales de reserva para la formación de la oficialidad de complementa destinado a dotar al ejército del mando subalterno requerido para el encuadramiento de los contingentes movilizados. Y sea ésta la oportunidad para exaltar el brillante desempeño de esa oficialidad de reserva, comportamiento que venía a fortalecer la veracidad de la doctrina de que: "No hay mejores soldados que los que se trasplantan de la tierra de los estudios en los campos de la guerra, y ninguno salió de estudiante para soldado que no lo fuese por extremo; porque cuando se avienen y se juntan las fuerzas con el ingenio y el ingenio con las fuerzas, hacen un compuesto milagroso en quien Marte se alegra, la paz se sustenta y la República se engrandece".

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

REGISTRO OFICIAL (1870-1956).

ARCHIVO DIRECCION GENERAL DE ESCUELAS (1870-1930).

ARCHIVO DE LA ESCUELA "ESPAÑA", Libro de Matrícula (1883-1897).

MANUEL DOMINGUEZ: "Las escuelas en el Paraguay". Conferencia sobre historia de la instrucción pública (Revista del Instituto Paraguayo, 1897).

CECILIO BAEZ: "Historia de la Instrucción Pública" y "Breve Noticia sobre Instrucción Pública" (Álbum Gráfico del Paraguay, 1811-1911). "La Instrucción Pública en el Paraguay", incluida en "Resumen de la Historia del Paraguay" (Biblioteca Nacional).

CARLOS ANTONIO LOPEZ. Primer Presidente Constitucional. Mensajes 1842-1857.

JUAN FRANCISCO PEREZ ACOSTA: "Carlos Antonio López - Obrero máximo".

JUAN CRISOSTOMO CENTURION: "Memorias".

J. NATALICIO GONZÁLEZ: "Reseña Histórica" en "Paraguay Contemporáneo".

RAFAEL ELADIO VELÁZQUEZ: "Breve Historia de la Cultura en el Paraguay".

CARLOS R. CENTURION: "Historia de la Cultura en el Paraguay".

JULIO CESAR CHAVES: "El Supremo Dictador".

JUAN R. DAHLQUIST: "Páginas de un Maestro".

EFRAIM CARDOZO: "Apuntes de Historia Cultural del Paraguay".

B. CAPDEVIELL Y OXIBAR: "Historia del Paraguay".

BLAS GARAY: "Compendio Elemental de Historia del Paraguay".

ENRIQUE DE MORGESTER: "El Dictador del Paraguay, Doctor José Gaspar Rodríguez de Francia".

ALFREDO VIOLA: "La Pedagogía de la Escuela Activa".

ADRIANO IRALA BURGOS: "La Ideología del Dr. Francia".

JOAQUIN V. GONZÁLEZ: "Un Ciclo Universitario".

JOAQUIN V. GONZÁLEZ: "Manual de la Constitución Argentina".

JULIO V. GONZÁLEZ: "La Universidad Teoría y Acción de la Reforma".

TOMAS OSUNA: "Ensayo sobre un plan de reforma de enseñanza secundaria".

RUPERTO RESQUIN: "La generación paraguaya" (1928-1932).

"Revista Escolar". Órgano del Consejo Nacional de Educación (1900-1903).

"Revista de Instrucción Primaria". Órgano del Consejo Nacional de Educación (1906).

"La Enseñanza". Órgano de la Asociación Nacional de Maestros (1a y 2a etapas).

"La nueva Enseñanza". Boletín de la Escuela Normal de Maestros N° 1.

FULGENCIO R. MORENO: "Instrucción y Cultura General durante la Dictadura". "El Nacional", marzo de 1910. "La Democracia". Marzo, 1894.

RAMON I. CARDOZO: "Los pasos iníciales de la enseñanza en el Paraguay", El Liberal, 18 de noviembre y 2 de diciembre de 1934.

"LA REGENERACION" (1869-1870).

"El Liberal", 8 de agosto de 1917.

"El Liberal", 30 de mayo de 1929.

"El Liberal", 2 de agosto de 1928.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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