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BRANISLAVA SUSNIK


  PROF. DR. MAX SCHMIDT SU CONTRIBUCIÓN ETNOLÓGICA Y SU PERSONALIDAD - Por BRANISLAVA SUSNIK - Año 1991


PROF. DR. MAX SCHMIDT SU CONTRIBUCIÓN ETNOLÓGICA Y SU PERSONALIDAD - Por BRANISLAVA SUSNIK - Año 1991

PROF. DR. MAX SCHMIDT

SU CONTRIBUCIÓN ETNOLÓGICA Y SU PERSONALIDAD

Por BRANISLAVA SUSNIK

MUSEO ETNOGRÁFICO "ANDRÉS BARBERO"

Edición financiada por FUNDACIÓN LA PIEDAD

Asunción, 1991

 

INTRODUCCIÓN

            El etnólogo alemán y audaz explorador, Prof. Dr. Max Schmidt, vino al Paraguay recién en el año 1931. Sus anteriores exploraciones (1900 -1928), por encargo del Museo Etnográfico de Berlín, abarcaron el área mattogrossense; su valiosa contribución a la etnología brasileña fue debidamente destacada por el Prof. Herbert Baldus. En el Paraguay contribuyó con su incansable y desinteresada labor de casi veinte años a incrementar el interés por esta disciplina científica. La colaboración filantrópica del Dr. Andrés Barbero, con quien lo unía una sincera amistad personal, favoreció la inicial organización sistemática de las primeras colecciones del Museo Etnográfico; sus valiosas publicaciones en la Revista de la Sociedad Científica del Paraguay (1ra. época), entonces una de las más prestigiosas revistas científicas del país constituyen asimismo un aporte al estudio de la etnografía paraguaya; y además, en el año 1948, el Profesor Schmidt dio inicio a sus clases magistrales en la Cátedra de Etnología, por primera vez inaugurada en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción. La vida entera de Schmidt fue dedicada a investigaciones, exploraciones y sistematización del material etnográfico; esta circunstancia, su carácter introvertido y su vida retirada permiten conocer la personalidad de Max Schmidt más bien a través de sus libros que por los datos personales.

 

SU SEMBLANZA

           

            Max Schmidt nació el 16 de diciembre de 1874 como segundo hijo de una familia tradicional de Altona (Elbe); su padre era un distinguido jurisconsulto y por largos años meritorio miembro del consejo municipal de su ciudad. Max Schmidt tuvo que seguir las huellas profesionales de su padre; estudió derecho y ciencias económicas en las universidades de Tübingen, Berlin y Kiel, reflejándose esta su básica formación intelectual también en sus posteriores trabajos etnográficos. En 1899, apenas un año después del doctorado, abandonó su cargo jurídico y, -con la final anuencia de su padre-volcóse al estudio etnológico. En calidad de asistente voluntario entró en el Museo Etnográfico de Berlín, entonces bajo la dirección del americanista Eduardo Seler, el laborioso estudioso de la civilización mesoamericana. En dicho Museo, Schmidt recibió el apreciable estímulo de su gran maestro Karl von den Steinen, a quien debía también su preferente interés por la exploración del área mattogrossense. Sobre este cambio de orientación intelectual de Schmidt tenemos algunas indicaciones según las reseñas de aquellos tiempos. Los nombres de los grandes exploradores fomentaban la inclinación intelectual y emocional hacia lo nuevo, lo primitivo y la naturaleza; el hombre comenzaba buscar al hombre fuera de su rígido ambiente vital y social; por otra parte, el modismo sociopolítico europeo de entonces fomentaba las inclinaciones individuales hacia los viajes exploratorios. Los americanistas alemanes mostraban gran interés por las regiones amazónicas y centrales del Brasil, de donde los famosos viajes de estudio de Karl y Wilhelm von den Steinen, Hermann Meyer, Paul Ehrenreich, Theodor Koch-Grünberg y otros; la prestigiosa revista "Zeitschrift für Ethnologie" recogió innumerables estudios.

            En el año 1900, Schmidt emprendió su primera expedición mattogrossense por espacio de un año; de paso, viajando desde Buenos Aires a Cuyabá, vio por primera vez Asunción y algunos grupos indígenas a lo largo del R. Paraguay. En su libro "Indianerstudien in Zentralbrasilien", Schmidt describe en la primera parte sus experiencias vividas en las aldeas de diferentes tribus, - entonces casi independientes; trasluce además algunos de sus puntos de vista de etnólogo-hombre. Sentía una necesidad individual de buscar, -fuera de la abrumadora sociedad europea de aquellos tiempos-, una existencia "natural" de los primitivos que no estaban en directo contacto con la "refinada" civilización". Schmidt lo indica claramente en su libro (p. 70) cuando habla de su "sentirse libre en la naturaleza", sin el lastre socio-intelectual, al viajar con sus 5 acompañantes indígenas en una canoa desde la aldea Maimaieti hasta "un norte" desconocido. Era la premisa propia de la época de que el indio es "un hijo de la naturaleza"; Schmidt comportábase como el mismo dice: siendo un simple prójimo ("ein einfacher Mitmensch"). Empero, aun usando su violín y su libro de dibujos durante su viaje, Schmidt aprendió que el primitivo es un "hombre adulto" con sus naturales y ventajosas inclinaciones y exigencias, y que "el hombre es el hombre en cualquier lugar, cultura y circunstancias". No obstante, Schmidt seguía buscando con una sinceridad casi apasionante su propia búsqueda intelectual y espiritual, muchas veces apeligrando su vida por los intermitentes ataques de malaria en los lugares inhóspitos, solitarios, poblados por los indígenas cuyas reacciones al "blanco transeúnte" o visitante nunca eran previsibles. Schmidt, por estar enfermo y luego de las peripecias de una verdadera huida de la tierra de los Nahuácas hacia Cuyabá, tuvo que abandonar todas sus colecciones etnográficas en Kulisehu. Los Bakaíri prometieron a su "doctor Macimo" a traer el material etnográfico recogido a Cuyabá; y así lo cumplieron en 1902, estando Schmidt ya en Berlín; la colección se embarcó en el año 1903, pero la zozobra de un barco de transporte ocasionó la nueva pérdida hasta no ser hallada casi por casualidad. Indudablemente que este retraso de tan importante material etnográfico mattogrossense, recogido con tantas penurias y sacrificios personales, provocó cierta desazón en Schmidt sin que por esto doblegara su voluntad y su modo de ser; recién en el año 1904, Schmidt fue nombrado "asistente directorial" en el Museo de Berlín. Esta semblanza de Schmidt -hombre contrasta algo con Schmidt- etnólogo, cuando se manifiesta en sus escritos a través de una rígida y seca objetividad descriptiva.

            En 1910, E. Seler y M. Schmidt fueron designados como delegados de la Sociedad Berlinesa de Antropología, Etnología y Prehistoria al Congreso Americanista con sede en Buenos Aires. Schmidt aprovechó la ocasión para realizar su segunda expedición mattogrossense, proponiéndose explorar los montículos a lo largo del R. Caracará; -observados de paso ya en su primer viaje-, y llegar hasta las tribus asentadas en las nacientes de los ríos Yaurú, Guaporé y Yuruena. El estilo descriptivo de Schmidt ya difiere de sus primeros "Estudios" si bien indica algunas de sus experiencias, con preferencia los problemas que surgían a su paso entre los indígenas; el relato es menos subjetivo y de una mesura ya etnológica.

            En el año 1916, Schmidt presentó su tesis doctoral en etnología, "Die Aruaken", con su rígido análisis socioeconómico. En 1918 fue nombrado profesor de la cátedra de Etnología en la universidad de Berlín y un año más tarde director de la sección sudamericana del Museo Etnográfico de Berlín. En esos años, Schmidt se dedicó á investigaciones etnológicas más teóricas, concluyendo su libro "Völkerkunde" ("Etnología") que críticamente enfoca las modernas teorías. Si bien quedó ligado siempre al Museo de Berlín, buscaba periódicamente retiros, así en la aldea Schönow bei Teltow; como científico continuaba incansablemente sus investigaciones; y como hombre volvía a su búsqueda espiritual; era un hombre verdaderamente contradictorio según escribe su gran amigo profesor Hans Findeisen: ". . . un viejo amigo... con una mirada sonriente, pero triste. Mucho de bondad y mucho de lucha se esconde en los libros, casi todo un hombre, con muchas contradicciones, profundos pensamientos, agudas flechas de espíritu, pero todo esto es solamente el arma de su alma conocida por muchos, pero sólo por algunos comprendida y querida". . .

            Así inició Schmidt una nueva expedición mattogrossense por dos años (1926 - 1928); su principal objetivo fue encontrar a los Kayabís y penetrar en la zona de Tapajoz; se enfermó nuevamente de malaria, no pudiendo imponerse ni con su férrea voluntad. Sobre los resultados de esta expedición dio una conferencia en la Sala de Vernhagen del Instituto Histórico de S. Paulo.

            En 1931, Max Schmidt renuncia a sus cargos en el Museo y en la Universidad de Berlín, - a la edad de 57 años; abandonó para siempre Alemania, estableciéndose en Matto Grosso, - Ilha de Boa Esperança cerca de Cuyabá-, desde donde pretendía animosamente proseguir sus investigaciones etnográficas y a la vez cumplir con su anhelo personal: vivir en la sencilla naturaleza y con la máxima modestia personal; las inquietudes regionales en Matto Grosso lo obligaron a abandonar su refugio.

            Desde 1931 comienza una nueva etapa en la vida de Max Schmidt al llegar al Paraguay. Según algunas parcas menciones, Schmidt hubiera realizado ya un viaje no oficial al Paraguay en el año 1914, visitando de paso a los Emok-Toba y los Kainguá- Mbyá; en su archivo personal solamente se encontraron los apuntes de dos vocabularios respectivos, no trascendiendo ninguna descripción etnográfica publicada; al parecer, ya en aquel entonces conoció al Dr. Barbero, -una circunstancia feliz del destino. Siendo el Dr. Barbero presidente de la Sociedad Científica del Paraguay, esta institución en colaboración con otros dos centros culturales del país promovió la creación de los museos, etnográfico, histórico y de ciencias naturales; en 1929 ya existía una pequeña colección arqueológica y etnográfica, fruto del creciente interés por "la pre-historia paraguaya" de parte de un distinguido grupo de intelectuales. Al llegar Schmidt al Paraguay, el Dr. Andrés Barbero le encargó la sistematización museológica de la mencionada colección inicial; en Junio 16, 1931, Schmidt fue nombrado "socio honorario del Museo" por la incansable labor que iba desplegando.

            En compañía de Robustiano Vera, entusiasta explorador paraguayo de las urnas guaraníes, Schmidt dedicóse en este tiempo a la arqueología guaraní, sistematizando también científicamente los respectivos hallazgos. Eran dos años de ardua labor, interrumpida solamente por la siesta asuncena en amistosa conversación personal entre Barbero y Schmidt, dos hombres solitarios e introvertidos, pero profundamente deseando el humanismo a través de la comprensión individual, cultural y científica. El 25 de noviembre del 1933 se realizó el Acto inaugural del Museo Etnográfico, con la implícita exposición de las colecciones reunidas, entonces en el local de la Cruz Roja Paraguaya; la instalación fue provisoria, pero el material etnográfico y arqueológico existente ya se clasificó según las pautas usuales de inventario cultural, -también una labor de Schmidt, verdadera "alma del Museo" para usar los términos de los periodistas paraguayos que se referían al mencionado acto inaugural.

            En 1935, del 7 de Agosto hasta el 8 de Octubre, Max Schmidt realizó una misión etnográfica al Chaco, encomendadale por la Sociedad Científica del Paraguay bajo la presidencia del Dr. Barbero. La misión tenía tres fines principales: visitar las diferentes tribus que fueron desplazadas por la invasión boliviana, - siendo para ellas destinada la ayuda de la Cruz Roja Paraguaya-; recoger todo el material etnográfico disponible para el Museo; realizar los estudios etnográficos. Schmidt como siempre, -ya de 61 años de edad-, cumplió con su acostumbrada responsabilidad su misión, contando con la ayuda eficaz de la Comandancia militar del Chaco. En los fortines 15 de Agosto y Toledo encontróse con las parcialidades Izozo-Chanés, trasladadas del Río Parapití; en la misión de los Padres Oblatos en Esteros pudo visitar a los Chulupies de la parcialidad que vivía en Laguna Escarlata, además del otro grupo en cercanías del Ftín. Guachalla. En Ftín. Linares encontróse con los migrantes Matacos; a 3 kilómetros de Cururénda visitó a los chorótis de la toldería Yacarepirí; en el mismo lugar tomó contacto con los Tobas y Matacos procedentes de la otra ribera del Río Pilcomayo. En cercanías del Ftín. Oruro visitó dos tolderías de los Tapietés; y finalmente, en Machareti; visitó a los Chiriguanos-Mbyá. Si bien se trataba de una misión de corto tiempo, Max Schmidt volvió con 1000 objetos etnográficos, abundantes fotografías documentales y valioso material de estudio como lo comprueban posteriormente sus publicaciones en la Revista de la Sociedad Científica del Paraguay. El Dr. Andrés Barbero escribió: "La exploración del Profesor Max Schmidt hará época, no lo dudamos, en los anales científicos del país.."; enriquecer el Museo y publicar los artículos etnográfico-descriptivos del Chaco constituía la meta principal.

            Gravemente enfermo volvió Schmidt a Asunción, pero su afán de trabajo no disminuyó, si bien quedaron latentes sus inquietudes espirituales e individuales a través de la Biblia y del libro de H. Klug, un código del dominio individual y de la entrega absoluta al ideal y al deber asumido. Proseguía Max Schmidt con el fichaje del material recogido y su descripción etnográfica detalladamente. Se lo veía inclinado horas y horas sobre los fragmentos cerámicos para reconstruirlas urnas guaraníes; este mismo trabajo lo llevó a buscar la diversidad en la manufactura cerámica; Schmidt, -aun dentro de su rígida sistemática etnográfica de su época, percibió la importancia comparativa de las áreas culturales; así fue que él se dedicó a la búsqueda de hallar la documentación arqueológica de los Payaguáes, canoeros piratas, que sabían integrar las ventajas manufactureras de otras tribus y de los "Blancos"; corresponde a Schmidt de haber deslindado este problema etno-histórico-cultural de los Payaguáes. En 1939 visitó Asunción el gran americanista francés, Profesor A. Métraux; supo apreciar la filantropía cultural del Dr. Barbero, expresando su "...profunda admiración por su idealismo constructivo, su desprendimiento y esa generosidad de que conozco pocos ejemplos...". Y, viendo al Profesor Schmidt trabajando solo en el incipiente Museo Etnográfico, evocó su figura de primer organizador incansable, preponderando "su abnegación y su amor simple y verdadero a la ciencia...", -un homenaje al científico y al hombre.

            En 1941, Schmidt fue nombrado presidente honorario de la Sociedad Científica del Paraguay, estando el Dr. Barbero de presidente en ejercicio. En 1948 se inauguró, - la primera vez en Paraguay -, la Cátedra dé Etnología en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional; el Profesor Schmidt tradujo al castellano su libro de "Wölkerkunde", seleccionando algo los capítulos de importancia y dando importancia al cuadro étnico sudamericano y a la vivencia socioeconómica de las tribus sobrevivientes. Anciano y enfermo, seguía creando e investigando si bien con cierta rigidez que no admitía interés extra-científicos. Este Museo se complace de haber reeditado el texto castellano de sus clases iníciales, -en un tiempo cuando en la etnología predominaban las pautas diferentes, exentas de modelos etno-sociales y etno-psicológicos; M. Schmidt siempre ha criticado la influencia del modismo en las ciencias, sin por esto desmerecer las contribuciones positivas.

            Murió este amante de la ciencia etnográfica e incansable buscador del enigma vital el 26 de Octubre, 1950; así solitaria como su vida siempre lo era, también fue su entierro; Schmidt buscaba al hombre de la naturaleza y lo prístino de la vida; sujetó su propia vida a esta búsqueda. ¿Lo comprendió al morir? Creo que sí.

 

RESEÑA DE PUBLICACIONES

 

1.- Über das Recht der tropischen Naturvölker Südamerikas. Zeitschrift für vergleichende Rechtswissenschaft, Bd. XIII (1899); S. 280-320. Traducido en portugués: Boletín do Museu Nacional, Río de Janeiro, t. VI (1930).

            Es en realidad el primer artículo de Schmidt sobre los indígenas sudamericanos, específicamente del área tropical. El enfoque es jurídico; predominan los siguientes tópicos: a) organización sociopolítica de la población (totemismo, principio patriarcal, principio territorial, jefe-shaman-asambleas, uniones inter tribales incipientes); b) derecho de personas (esclavitud, nombre, declaración de la pubertad, herencia, relaciones nupciales, casamiento, ius primerae noctis); e) derecho de propiedad; d) mantenimiento del derecho. Schmidt se servía de los datos etnográficos recogidos por Martius, K. von den Steinen, Ehrenreich, Everhard, Schomburck y Castelnau. En sus trabajos posteriores, Schmidt enfocó estos mismos problemas desde el punto de vista socio-económico.

 

2.- Indianerstudien in Zentralbrasilien. Erlebnisse and ethnologische Ergebnisse einer Reise in den Jahren 1900 bis 1901. Berlin,1905. Pp. XIV/456)

            El libro describe las experiencias vividas y los resultados etnográficos de la primera exploración mattogrossense de Schmidt. Saliendo de Cuyabá, el joven etnólogo tuvo su primer encuentro con los Bakairi en Paranatinga, donde pudo proveerse de un acompañante bakaíri, siempre mencionado por él como el "buen compañero". Siguió luego el camino hacia Kulisehu, con estadía breve en dos aldeas bakaíri, la de Maigeri y la de Maimaieti, siempre recibido, con el famoso "beiju" y la chicha. Desde Maimaieti siguió el tramo más difícil de su viaje, acercándose también a la verdadera meta de su exploración: la tierra de las tribus no visitadas anteriormente por los hermanos van den Steinen. Llegando hasta “aldeapuerto” de los Nahukuá de paso, Schmidt tuvo sus primeras experiencias amargas; los Nahukuás querían posesionarse de su equipaje, especialmente en busca de hachas de metal. Prosiguiendo su viaje, observaba las huellas de los Trumai, éstos viviendo en un estado de efervescencia por la guerra con sus vecinos Suyas, si bien protegidos por los Mehinakú-Arawak, -un fenómeno común en el área de Kulisehu con el conglomerado tribal heterogéneo. Al llegar Schmidt al "puerto" de los Auetö-Tupí, fue aparentemente bien recibido; pudo presenciar la famosa danza de máscaras, pero el jefe le recordaba con insistencia la tradicional costumbre de los visitantes blancos: regalar cuchillos y hachas de metal; Schmidt sufrió el robo y el despojo de sus bienes de trueque, tan importantes para reunir la proyectada colección de objetos etnográficos para el Museo de Berlín. Su plan de proseguir su viaje hasta los Kamayuras fracasó por esta misma razón, pues se quedó sin provisiones suficientes y sin objetos de trueque, -el pago de la hospitalidad entre los indígenas. La vuelta era más difícil aún, como lo indica su contacto con los Mehinakués: ya nada tenía para el trueque; la llegada de Schmidt a Cuyabá era una verdadera proeza humana si pensamos en sus dolencias de malaria y también- su dependencia de los acompañantes indígenas. El problema de su viaje-exploración consistía precisamente en el hecho de que los grupos indígenas exigían su derecho de tener y obtener los bienes deseados, -metal en primer término-, como una tácita retribución por la "visita-hospitalidad"; reducir tales dádivas estrictamente a trueque por los objetos coleccionados era una ilusión; el hombre y los grupos sociales son esencialmente "los hijos de sus necesidades"; casi todos los grupos parciales visitados por Schmidt, eran cultivadores; el hacha de metal y el cuchillo representaban un bien básico y el único que los indígenas buscaban, amistosamente u hostilmente entré los ocasionales visitantes blancos.

            En la parte etnográfica, los capítulos VII - XII abarcan en detalles la cultura de los Guatós, conocidos antes de Schmidt por Castelnau y Koslowsky; su contribución etnográfica y lingüística (vocabulario) es importante por tratarse de un grupo tribal canoero y cultivador en el Alto Paraguay (Amolar, Uberaba, Gaiba), una zona, donde los conquistadores asuncenos del siglo XVI buscaban su camino hacia El Dorado, tomando contacto con el gentío étnicamente tan diverso. La lengua guató se considera aislada, pero es probable alguna correlación con la lengua hablada por los históricos Xarayes. Interesante es la noticia de que los antiguos pobladores del territorio guató fueran, -tradición indígena-, los Matsubehe, conocidos también como habitantes de los conchales que se extienden desde Lag. Gaiba hasta el Pto. 14 de Mayo (Paraguay).

            Schmidt dedica un capítulo especial al problema de la penetración de "la cultura blanca" en el área de Xingu (cap. XIII); confiere mucha importancia al carácter de los primeros contactos entre los indígenas y los blancos, pues cree que esta fase influye poderosamente no sólo en el desvío de la cultura material sino también, o más aún-, en la reacción mental. Cuando realizaba sus viajes al Xingu Karl von den Steinen, las poblaciones indígenas carecían aún del verdadero contacto (1884) por no constituir sus tierras el interés colonizador; empero, los indígenas mismos, amistosa u hostilmente, llegaban hasta el límite de la periferia de los blancos; así, los Bakaíri de Paranatinga desde los viajes de Steinen adelante mantenían contacto periódico con los blancos por una parte, y por otra llegaron a establecer relaciones de intenso trueque con los Xinguanos norteños. Estando ya los Bakaíri de Paranatinga influenciados por la nueva cultura ambiental, reiniciaron las relaciones con sus parientes tribales de Kulisehu; sucedió una readaptación cultural propia: los de Kulisehu aceptaron por intermedio de los Paranatingáes algunos nuevos bienes europeos; hasta mentalmente sufrieron un impacto por cuanto trataban “explicar”, "entender" el por qué de algunas de sus costumbres; en vez de un simple "así es" se implantó la idea dé "para eso es"; por otra parte, los Bakaíri de Paranatinga volvieron a algunas costumbres antiguas de sus parientes tribales, como danzas antiguas, llamamiento de los shamanes-curanderos, etc. Schmidt destaca también el efecto de las primeras visitas de los blancos entre los indígenas; las visitas constituían "una novedad" para los Xinguanos y asimismo "una búsqueda de ventajas" por medio de "trueque-hospitalidad"; posteriormente intervienen los roces hostiles entre las diferentes parcialidades y tribus a causa de los nuevos bienes adquiridos, manifestándose la envidia mutua hacia los grupos en contacto periférico con los blancos.

            En el capítulo XIV,.  -el trenzado y la ornamentación entre las tribus xinguanas-, Schmidt ya manifiesta su posterior interés en esta manufactura como objeto de sus estudios etnográfico-descriptivos. El capítulo XVIII trata de la economía y del derecho entre los indígenas de Kulisehu; Schmidt anota detalladamente el parentesco en los grupos residenciales, coligándolo con la distribución misma de las hamacas en las casas comunales, -un enfoque interesante para los pueblos cultivadores incipientes.

            Habiéndose su libro sobre el viaje de 1900/1901 publicado recién en 1905, Schmidt preparó algunos breves artículos previos de sus experiencias mattogrossenses:

 

3.- Reiseskizzen aus Zentralbrasilien. Globus, Bd. 82 (1902); pp. 29 - 31; 44-46; 95 - 98.

 

4.- Reiseskizzen aus Matto Grosso (Brasilien). Ibidem, p. 347 -349.

 

5.- Guaná. Zeitschrift für Ethnologie, Bd. XXXV; Hft. 2-3-4 (1903).

            Al terminar su viaje de 1900/1901, Schmidt visitó de paso a los Guanás que vivían en una aldea cerca de Cuyabá. Los encontró ya "brasilizados" culturalmente; se hospedó en la casa de Joaquín, el hijo del jefe que unos 50 años antes fundó dicha aldea con su gente emigrada del Chaco paraguayo. También lingüísticamente ya eran deculturados estos Guanás (Chané - Arawak) y sólo los viejos recordaban su lengua propia. Según Joaquim persiste entre los Chané-Guanás la tradición de que los Terenos y Kinikinaos no son "puros Chanés" sino "los parientes de los Guanás"; esto comprueba la existencia de dos núcleos distintos de los Chanés alto-paraguayenses. El vocabulario chané-guaná recogido por Schmidt, es importante por ir perdiéndose esta lengua; hace un cuadro comparativo de las palabras recogidas anteriormente por K.von den Steinen y R. Rhode entre los Tereno-Chanés. Destaca Schmidt acertadamente que el grupo "guaná" identifícase con la rama Moxo-Arawak y no con la Paressí - Arawak, - de rumbos migratorios diferentes.

 

6.- Aus den Erlebnissen meiner Expedition in das Schingú-Quellgebiet. Globus, Bd. 86 (1904); pp. 119 - 125. Información general.

 

7.- Das Feuerbohren nach indianischer Weise. Zeitschrift für Ethnologie, Bd. XIX., Hft. 1 (1903); pp. 75 - 80.

            Schmidt expone en este artículo el método de producir el fuego por medio de la fricción; compara los "palitos de fuego" de los Botocudos, Guatós, Chamacocos, Yamadí y Eskimos (material etnográfico del Museo de Berlín).

 

8.- Ableitung südamerikanischer Geflechtsmuster aus der Technik des Flechtens. Zeitschrift für Ethnologie, Bd. XXXVI; Hft. 3/4 (1904); pp. 490-512.

            Con este artículo, Schmidt inicia una serie de estudios sobre los motivos ornamentales a través de la misma técnica del trenzado en el área sudamericana. Se opone a la teoría de que los motivos ornamentales solamente dependerían de la vida estético-espiritual de un pueblo, afirmando una directa relación y dependencia ornamental de la materia prima usada, de la técnica implícita y del mismo destino del objeto confeccionado; estos tres factores hubieran originado los motivos ornamentales, y éstos a su vez impulsarían el espíritu humano hacia la perfección por medio de simples variaciones y combinaciones; como ejemplos cita los motivos ornamentales de los Karajá, Bakaíri, Guató, Nakukuá, Tucano, Surinam, Ipurina, Mbyá- Guaraní y Auetö - Tupí.

 

9.- Nachrichten über die Kayabí - Indianer. Ibidem, Bd. XXXVI, Hft. 3/4 (1904); pp. 465 - 468.

          Schmidt refiere las noticias del viaje comercial del F. Bodstein en 1901 hacia el R. Verde, donde ya comienza el territorio de los indomables Kayabíes; hay pocos datos etnográficos por interferir la relación hostil entre los Kayabíes y los expedicionarios blancos.

 

10.- Peruvian pottery with designs representing scenes from life and mythological lore. The Magazine of Fine Arts; v. 1, n° 1 (1905); pp. 45-54.

            Con este artículo, Schmidt inicia una serie de breves estudios sobre las colecciones "peruanas" del Museo de Berlín.

 

11.- Auswickeln einer altperuanischen Mumie. Zeitschrift für Ethnologie, Bd. XXI; Hft. 3 (1907); pp. 417 - 418.

 

12.- Kunst in Alt-Perú. 1907.

            Es la guía preparada por Schmidt para la exposición especial del arte andino en el Museo de Artes de Berlín.

 

13.- Besondere Geflechtsart der Indianer im Ucayali-Gebiet. Archiv für Anthropologie, NF., Bd. VI, Hft. 4 (1907); pp. 270 - 281.

 

14.- Rechtliche, soziale and wirtschalftliche Verhätnisse bei südamerikanischen Naturvölkern. Blätter der vergleichenden Rechtswissenschaft, Jhg. II, N° 11 (1907); pp. 462 - 475.

            El artículo se refiere a las relaciones económicas, sociales y de derecho entre las tribus visitadas por Schmidt en su viaje mattogrossense de 1900/101; el enfoque es más bien jurídico que etnográfico.

 

15- Über altperuanische Ornamentik. Archiv für Anthropologie, Nf., Bd. VII/l (1908); pp. 22 - 36.

            Schmidt se refiere a la ornamentación en cerámica y en tejidos de la cultura arqueológica de Ica; siempre acentúa que la ornamentación geométrica, tan característica para Ica, debe deducirse del método mismo de los motivos tejidos.

 

16.- Über altperuanische Gewebe mit szenenhaften Darstellungen. Baessler-Archiv; Bd. I/1 (1910); pp. 1 - 61.

            Es una descripción etnográfica y tecnológica de los tejidos andinos de la colección del Museo de Berlín. Schmidt hace la siguiente diferenciación: a) los tejidos que por sus diseños asócianse con la cultura de Tiahuanaco, incluyendo los de Ica, con diseños geométricos; b) los tejidos con motivos ornamentales naturalistas del tipo de Paracas Necrópolis. Observando que en la ornamentación escénica con frecuencia aparece una figura con emblema esquematizada, Schmidt erróneamente habla de una posible "escritura pictográfica" en el ára andina.

 

17.- Szenenhafte Darstellungen auf alt-peruanischen Geweben. Zeitschrift für Ethnologie, Bd. XLII; Hft. 1(1910); pp. 154-164.

            Se refiere Schmidt a los tejidos de Pachacamac (colección de Berlín), clasificándolos de manera siguiente: a) tipo "tiahuanaco", caracterizado por los hilos de trama que permiten la combinación de variada coloración; b) tipo "pachacamac" propiamente dicho, con otra técnica de tejer, -varias levas de hilos de la urdimbre. Analizando los motivos ornamentales escénicos, Schmidt llega a la conclusión que los mismos son un "fenómeno de la costa" y no del altiplano; no rechaza la posible influencia transpacífica.

 

18.- Reisen in Matto Grosso im Jahre 1910. Zeitschrift fur Ethnologie, Bd. XLIV; Hft. 1 (1912); pp. 130 - 174.

            La investigación -exploración abarca dos partes: a) la exploración de los montículos de Caracará, de algunos conchales de Descalvados y de algunos grabados rupestres del cerro de Caracará; esta investigación fue ampliada luego en ocasión del tercer viaje de Schmidt en los años 1926 - 1928; b) el estudio etnográfico es dedicado especialmente a los Paressí - Kabisi; visitó las parcialidades de Cabaçal, Uazirimi, Kalugare, Hanauinahirtigo, Atiahirtiwirtigo y Tapirapuan. Los caciques esperaban los "regalos" de buena "voluntad-visita" y accedían al trueque; empero, los Kabisi mostrábanse reacios de hablar en su propio dialecto, recurriendo al "Paressi"; asimismo declinaban revelar sus relaciones con otras tribus vecinas, esto ya por miedo a una interferencia de los blancos. Entre los Uazirimi había intento de envenenar a Schmidt con el jugo de mandioca amarga; en general, los Kabisis acusábanse mutuamente de hechicerías mortales, -una costumbre algo propia de los pequeños grupos residenciales agrícolas. Describe luego Schmidt la cultura material de los Kabisi, destacando los siguientes temas: las chozas comunales de hombres y de culto; los famosos "agogugó", postes con marcas antropomorfas simbolizando seres demoníacos; el tipo del cultivo. Bajo el título de: cultura espiritual, Schmidt acentúa los siguientes tópicos: la ornamentación, -mezcla de motivos geométricos y naturalistas como una prueba de la simbiosis de dos corrientes culturales-; el culto al demonio-serpiente; la flauta nasal como instrumento musical sagrado; la "comida ceremonial colectiva" después de las grandes cacerías; el juego sagrado de pelota de caucho.

 

19.- Ethnologische Forschungsreise im Jahre 1910 in Matto Grosso. Süd and Mittel-Amerika; Jhg. 5; N° 2 (1912); pp. 25 - 26.

 

20.- Die Paressí - Kabisí. Ethn. Ergebnisse der Expedition zu den Quellen des Jaurú and Yuruena im Jahre 1910. Baessler-Archiv, Bd. IV, Hft. 4/5 (1914); pp. 165 - 250.

            En este trabajo, Schmidt amplía e interpreta cuidadosamente los datos que recogió en su segundo viaje mattogrossense. Interesante es su enfoque etno-histórico, pues ayuda a esclarecer la posición étnica de los Kabisis dentro del complejo arawak. Schmidt establece que los así llamados Paressí - Kabisí son en realidad los mestizos intertribales, - los Paressí –Arawak y los proto-pobladores regionales Guaiguakure-, uno de los casos frecuentes en el proceso de la plasmación racial, cultural y lingüística de los Arawak. Siempre se manifestaba cierta enemistad entre los "nuevos" Paressí-Kabisí y los "salvajes" Kabisi - Guaiguakure, especialmente por causa del robo de mujeres y niños; entre los "arawaquizados" y entre los originarios establecióse una enemistad tradicional. Schmidt empleó una parte de estas investigaciones sobre la plasmación racial y cultural inter tribal en su libro sobre los Arawak. Los datos etnográficos son ya un resumen de su libro de viaje; confiere mucha importancia a las así llamadas "pruebas de fuerza" para los jóvenes en el sentido verdaderamente ceremonial y no sólo de una simple iniciación. Sigue al final un vocabulario Kabisí.

 

21.- El vocabulario del idioma "Toba". Edición póstuma. Boletín de la Sociedad Científica del Paraguay y del Museo Etnográfico "A. Barbero"; v. VI; Miscelánea N° 3 (1962); pp. 46 - 65.

            En ocasión de su breve e informal visita al Paraguay en 1914, Schmidt recogió dos vocabularios etnográficos. Este vocabulario fue recogido cuando los Emok-Tobas de Cerrito (Dpto. Villa Hayes - Chaco) conservaban todavía dos hablas: el toba-guaycurú (hombres) y lengua-maskoy (mujeres); los vocablos apuntados indican la mezcla de ambas lenguas, especialmente tratándose de palabras referentes a la cultura material.

 

22.- Vocabulario Kaaihwua. 1914, Inédito. (Ref.: Mbyá - Guaraníes).

 

23.- Die Aruaken. Studien zur Ethnologie and Soziologie, Bd. I., Leipzig, 1917; pp. 109 (tesis doctoral).

            El problema planteado por Schmidt en este estudio es de gran importancia para la comprensión etnológica y cultural del complejo sudamericano; los problemas de la difusión cultural y no menos de la dispersión de las poblaciones antiguas por el continente suelen adolecer de peligrosas generalizaciones. Schmidt rechaza la teoría de que hubiera existido una masa migratoria compacta de los Arawak, si bien siempre portadores de nuevos elementos culturales. Para él, según sus estudios y ejemplos observados durante sus viajes mattogrossenses, era solamente la clase "dominante" (Herrenklasse) la verdadera portadora y difusora arawak de la nueva cultura en el continente sudamericano. Por esta misma razón, Schmidt prefiere hablar de una "colonización arawak" y no de una inmigración masiva e impositiva; llega hasta a comparar parcialmente esta colonización arawak, en sí y por sus consecuencias, con la misma colonización hispana en Sudamérica. Tres razones fundamentales son citadas por Schmidt como los móviles directos económicos para la difusión de "la cultura arawak": la ocupación de la tierra necesaria para el cultivo; la potencialidad de los brazos de trabajo; la ocasión para proveerse de los medios necesarios de producción. Entre los medios hostiles o pacíficos para conseguir dichos fines, Schmidt cita: el rapto de mujeres y niños; instituciones sociales pacíficas como el matriarcado, exogamia, diferentes formas de relaciones nupciales, couvade, visitas interparciales periódicas con el implícito intercambio de bienes de uso, interés o deseo; el culto religioso de demonio-serpiente con la danza de los enmascarados; grandes festivales, etc. Todos estos medios fueron aprovechados por los Arawak para someter otras tribus periféricas; y parte de esta dependencia era posible y factible por las mismas ventajas culturales de los arawak ya que un sometimiento o una dependencia siempre era esencialmente económica. Surgía así "la clase de señores" frente a la clase de "los dependientes" o "la clase de trabajo"; y el derecho de "señor" implicaba: tierra-roza, casa comunal, provisiones de medios de vida y también de objetos servibles o útiles para el trueque con otros bienes. Los niños cautivos de otras tribus, integrados socialmente, eran tratados con igualdad, pero desde su niñez ya se les enseñaba ciertos trabajos considerados propios de "la clase de trabajo" y, por ende, de "la clase dependiente". Las grandes diferencias que se observan en los grupos tribales arawak, se deben precisamente al hecho de que las culturas arawak con su status de "señorío" llegaron al contacto con diferentes tribus, en diferentes áreas y con diferentes lenguas; así explica Schmidt la notable heterogeneidad "arawak", cultural, lingüística y hasta racial. Destaca además la frecuencia de los grupos residenciales constituidos por matrimonios mixtos, arawak y no arawak, buscando éstos siempre fundar sus propias comunidades; esta tendencia reafirmaba "la clase de señores" entre los mismos mestizos inter-tribales; el factor del dinamismo de núcleos familiares también era importante, especialmente en las zonas de refugio o de aglomeración cuando ya se implantaba la colonización blanca. Por otra parte había algunas tribus verdaderamente dependientes de los Arawak; así por ejemplo: los Trumai perseguidos por sus vecinos indomables, los Suyás, eran protegidos por los Mehinakú-Arawak; los Piratapuya y Yurupary por los Tariana-Arawak. En contacto periférico con las culturas superiores, los Arawak aprovechaban el trueque y las ventajas posibles que reafirmaban "la clase de señores", manteniendo, empero, cierta unidad cultural. Muchos elementos culturales "arawak" que pueden observarse entre las tribus no-arawak, eran simplemente mediados por la mencionada tendencia "truequista" de los "señores" arawak; precisamente a base de esta realidad, Schmidt casi algo acerbamente rechaza la simple comparación difusionista de los bienes culturales o su posterior teoretización a modo de la escuela histórico-cultural.

            El planteamiento hecho por Schmidt sobre la difusión de las culturas arawak contiene muchos factores etnológicos y socioeconómicos básicos para la comprensión del cambio cultural que en el área sudamericana operábase por la dispersión de los grupos portadores o recibidores de la nueva economía de cultivo. Los ejemplos tribales citados son algo limitados; el estudio de otras "zonas arawak" ofrecería algunas nuevas características, probablemente apoyando la aguda observación y percepción de Schmidt. En algunos casos, el acento preponderantemente económico resulta algo exagerado; los pueblos "tienen que vivir" y, por ende, desarrollar todas sus aptitudes socio-mentales; Schmidt mismo indica la importancia de los "viajes-visitas" de los shamanes arawak en la periferia de sus tierras; un análisis más exhaustivo del rol de los shamanes-viajantes daría otra luz consecuente sobre la interdependencia socioeconómica y religiosa.

 

24.- Verhältniss zwischen Form and Gebrauchszweck bei südamerikanischen Sachgütern, besonders den Keulenfórmigen Holzgeräte. Zeitschrift für Ethnologie, Bd. L; Hft. l (1918); pp. 12 -39.

            Schmidt se opone a la teoretización de la descripción comparativa de los objetos de cultura material, enfatizando el enfoque etnográfico interpretativo; E. Nordenskiöld destacaba más bien el cuadro comparativo-distributivo; especialmente combate Schmidt la teoría de los ciclos culturales de Graebner y W. Schmidt, pues considera incorrecto el mismo planteamiento de los problemas. Siguiendo su orientación de "homo económicas", Schmidt divide los objetos culturales según su uso y su destino en las siguientes categorías; a) los bienes usables para la producción; b) los bienes usables para la satisfacción directa de las necesidades; c) los bienes útiles para la producción y el consumo; d) los bienes usables para el disfrute. Luego pasa Schmidt a estudiarla relación entre la forma y el uso de los objetos, destacando que las formas parecidas de un objeto pueden servir para usos variados y diferentes; como ejemplo eligió el estudio de las formas de mazas y clavas en el área sudamericana.

 

25.- Die Bedeutung der vergleichenden Rechtswissenschaft für die Ethnologie. Z. für vergleichende Rechtswissenschaft, Bd. 37 (1918); pp. 348-375.

            Schmidt plantea el problema de la sistemática etnológica y del derecho comparativo; analiza -cuando predominaban ideas y metodología de Kohler y otros-, la importancia que los resultados del derecho comparativo pudieran tener para la etnología; si bien se trata de un enfoque muy general y somero, Schmidt advierte sobre la escasez de los datos que al respecto posee la disciplina etnológica.

 

26.- Josef Kohlers Wirken in der vergleichenden Rechtswissenschaft, besonders der ethnologischen Rechtsforschung.1919. pp. 40 - 44.

            En este artículo, - homenaje póstumo a E. Kohler-, Schmidt destaca la importancia de los resultados etnológicos para el estudio del derecho comparativo.

 

27.- Grundriss der ethnologischen Volkswirtschaftslehre. Stuttgart, t. I (1920); t. II (1921); pp. 222 / 226.

            También en la historia de las ciencias económicas, la época impuso su modismo de centrar las investigaciones hacia los modelos originarios de la economía humana, siempre en busca de un proceso evolutivo como lo sucedía en otras disciplinas. Schmidt escribió su estudio de "Las bases de la economía política etnológica" precisamente por considerar que un enfoque etnológico exige su propia y peculiar sistemática socio-económica, contrariando a los economistas que tratan los datos etnológicos como simples "pruebas" para sus teorías generales.

            El autor rechaza categóricamente las idealizaciones en este campo de estudios y destaca la falta de interés de la misma etnografía por el aspecto económico; según él, los mismos museos etnográficos llénanse de objetos ceremoniales, adornos y fetiches, quedando omisos los objetos de la vida diaria de los indígenas, de su vida subsistencial inmediata. Schmidt no acepta la opinión de que las obras del espíritu humano emprendedor fueran consignadas principalmente a los fines religiosos y místicos; cree que el espíritu emprendedor tiende a manifestarse más bien en los fines prácticos, éstos basados en las razones económicas; él buscaba al indígena, -y al hombre en general-, en su vida diaria; no negaba la expresión del espíritu humano en el campo de la cultura mental y religiosa, pero la veía impregnada por el hombre diario y por la vida diaria. Algunos críticos reprocharon a Schmidt de basarse algo en la idea de "un egoísmo económico", de excluir o abstraer algunos elementos fuera de los económicos inmediatos, de donde cierto estrechamiento del ambiente económico primitivo.

            Schmidt indica claramente que el término "economía política" no puede adaptarse a la economía social de los pueblos primitivos ya que estos no conocen la organización "estatal", pero mantiene dicho término por estar ya introducido en los estudios de esta índole. Define luego el concepto de "economía" desde el punto de vista etnográfico: todas las disposiciones y todos los procesos destinados para la provisión de los bienes necesarios para la satisfacción de las necesidades vitales del hombre. El trabajo se divide en dos partes: la organización social de la economía y el proceso económico social. Enfoca los siguientes problemas: interrelaciones económicas; condiciones sociales de la satisfacción de las necesidades; la influencia de la naturaleza en las interrelaciones económicas; medios de relación; las organizaciones de la economía comunal y privada; relación económica hostil; importancia económica de la diferencia por clases; el desarrollo dentro de la organización social de la economía humana; el carácter del proceso socio-económico; la producción de los bienes subsistenciales; la movilidad de los bienes; la repartición del trabajo y de los bienes.

 

28.- Die Witschaftsformen bei den Naturvölkern. Blätter für vergleichende Rechtswissenschaft; Jhg. XVI, N° 4-6 (1921); pp. 174-191.

      

            El artículo es en realidad una síntesis del trabajo anterior.

 

29.- Die Anfänge der Bodenkultur in Südamerika. Zeitschrift   für Ethnologie, Bd. LIV; Hft. 1 (1922); pp. 113- 122.

            La idea general sobre los comienzos del cultivo en el área sudamericana fue esbozada por Schmidt ya en su "Economía primitiva"; con más detalles se ocupa en este trabajo del cultivo por rozado, coligado con la necesidad de brazos o de fuerza de trabajo cuando el primitivo solamente posee el hacha de piedra para talar árboles tropicales; Schmidt entiende que tal cultivo implica ya un grado superior de la cultura por la necesidad de la organización del trabajo. También habla del cultivo por montículos; mencionando en particular los "aterrados" de Matto Grosso, en el territorio de los Guatós, Mojos, Alto Paraguay y Delta del Paraná (área de los cultivadores monticulares); hay algunas breves indicaciones sobre el cultivo por irrigación y sistema de "chinampas".

 

30.- Das Haus im Xingú - Quellgebiet. Festschrift E. Seler (1922); : p. 441.

            Schmidt plantea primeramente el problema funcional de la "casa", lo que es "la casa" para la etnografía y lo que bajo este término entienden los indígenas mismos. Como ejemplo cita los vocablos Bakaíri para la casa; la casa comunal es "yéti / até / ata"; la casa festival de los hombres; kaXatóiti / kaXató - iti " ("las casa de las flautas"); la casa de danza festival: kaXigaráXu-éti", la "casa de la cabeza", así llamada por guardarse allá las máscaras. La casa comunal es para Schmidt: espacio económico, habitación, medio de comunicación directa y alojamiento para huéspedes; desde el punto de vista social, la vivienda dé los cultivadores es: a) comunidad residencial, por dentro conjuntiva y por fuera cerrada; b) una "unidad territorial", con sus plantaciones, y también la base de la colectividad aldeana. La casa de "hombres" constituye el lugar de reunión por razón del trabajo y también de diversión de jóvenes célibes. Luego habla Schmidt de la importancia de las pequeñas chozas esparcidas en lugares escondidos dentro de los límites de la tierra de cada grupo y que sirve cuando la gente cambia su residencia o su nimbo de actividad.

 

31.- Die materielle Wirtschaft bei den Naturvölkern. Wissenschaft and Bildung, N° 185; Leipzig, 1923; p. 128.

            Es un pequeño manual de difusión científica sobre la economía material de los pueblos primitivos, citando Schmidt en gran parte los ejemplos de los indígenas sudamericanos. Trata los siguientes temas: a) proto-producción u obtención de materias primas (recolección, cultivo, antropofagia, pesca, caza, cría de animales, agua, piedra, metal, sal); b) transformación de la materia prima (fuego, manufacturas, producción por medios mecánicos, técnicos y químicos); c) transporte; d) conservación de los bienes. Respecto a la antropofagia, Schmidt destaca el exocanibalismo como una forma de satisfacción alimenticia si bien, por otra parte, reconoce los casos de costumbres guerreras o de sacrificio de víctimas a los dioses.

 

32.- Einige auserwählte altperuanische Gegenstände aus der Sammlung des Berliner Museums für Völkerkunde. XXI Cong. Intern. Amer.; Göteborg, 1924; pp. 448 - 453.

            Schmidt describe en esta presentación algunos objetos andinos de la colección del Museo de Berlín; específicamente se refiere a los "quipus" de la cultura arqueológica de Ica, los sellos - pintaderas de Pachacamac, la cerámica de la costa peruana (Chimbote) y algunos tejidos de Pachacamac.

 

33.- Völkerkunde. Berlín, 1924; p. 446. - Traducción en castellano (1ra. parte) en "Manuales del Museo Etnográfico "Andrés Barbero", E. -1/1959, Asunción, - en recordación de sus clases de Etnología en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional.

            Schmidt analiza en la parte introductoria tres enfoques distintos: naturalista, histórico-evolucionista y de ciclos culturales; esencialmente rechaza los tres métodos. Según él, el método naturalista, -empírico básicamente-, no puede aplicarse al estudio de la vida del hombre, porque el hombre puede satisfacer sus necesidades artificialmente. Rechaza también el método histórico-evolucionista por haberse, -según esta teoría deduccionista-, creado varios grados o estratos culturales artificiales para definir un supuesto desarrollo histórico de la cultura: serie evolutiva, sobrevivencias y principio filogenético.

            También ya comenzó a difundirse la teoría de los ciclos culturales (Ankermann, Graebner, W. Schmidt), basada esencialmente en identidades o paralelismos culturales de los pueblos temporal y espacialmente distantes. M. Schmidt siempre rechazaba esta teoría; no aceptaba que los fenómenos culturales afirmados a base de una simple comparación de la forma de los objetos culturales aislados, pudieran servir para construir toda una teoría culturo-histórica; específicamente creía M. Schmidt que los trabajos de Graebner (ref.: África) y de W. Schmidt (ref.: América) indican un extremismo teórico aplicado a una realidad cultural muy heterogénea. Luego encara Schmidt directamente el problema de los métodos deductivo e inductivo en la etnología; opina que ambos métodos deben conjugarse, que los resultados de las ciencias deductivas pueden dar a los estudios etnológicos la forma, pero el verdadero contenido etnológico debe basarse en los hechos comprobados por la observación.

            Analizando la primera parte de "Völkerkunde", la etnología general o sistemática, podemos seguir el siguiente orden:

            a) Cultura personal. Bajo este capítulo, Schmidt integra estos tópicos: toma de comidas, bebidas y excitantes; tratamiento del cuerpo (cuidado, traje, adornos, deformaciones, descanso, educación corporal, tratamiento del cuerpo enfermo, tratamiento del cuerpo muerto); juegos y danzas; acciones del culto, es decir, lo que emana de las ideas religiosas y sirve para satisfacer la necesidad religiosa y por ende, está considerada como la actividad del disfrute personal (ejemplos: mortificación, objetos ceremoniales, adornos festivales, talismanes, fiestas de caza y cosecha, sacrificio humano, etc.)

            b) Cultura material. Incluye: producción primaria de los bienes o sea la obtención de materias primas del reino vegetal, animal y de naturaleza inorgánica; la producción secundaria o técnica (fuego, manufacturas, etc.); el transporte de los bienes subsistenciales; la conservación de los bienes.

            c) Cultura social. Schmidt destaca, por una parte, la dependencia del individuó de su comunidad para garantizar la continuidad de los bienes subsistenciales, y por otra, que la fundación de una comunidad puede realizarse solamente por medio del individuo como participante-miembro.

            Luego enfoca el problema de las comunidades económicas con una clara visión de la correlación del aspecto socioeconómico con la densidad de la población, afirmando que para las poblaciones primitivas es más bien una desventaja la reducción demográfica, rechazando así la generalización de la teoría de Malthus. Habla extensamente de la organización de las relaciones económicas; bajo el término de "relaciones económicas", Schmidt entiende la comunicación de una cantidad de individuos o de comunidades para asegurar la repartición del potencial de trabajo necesario a producir u obtener los bienes subsistenciales. Dentro de este concepto clasifica: a) el carácter y los medios de las relaciones socio-económicas (medios de comunicación y explicación, mensajes, determinaciones locales y temporales, el contar, unidades de medida y peso, dinero, las armas - agresivas y defensivas); b) la organización comunal dé las relaciones de una comunidad económica como reglas jurídicas, y viceversa, trata de la misma comunidad económica como de una comunidad jurídica. Siguen luego las reglas internas, como por ejemplo: la repartición de los bienes consuntivos, productivos o subsistenciales, etc. Destaca asimismo las diferentes formas de la organización comunal de las relaciones: principio por parentesco, clases por edad, grados de generación, status social o clases profesionales, principio territorial y residencial. Mucho énfasis confiere M. Schmidt al tema de las relaciones económicas hostiles; interpretando la guerra entre los primitivos desde el punto de vista etnológico y no jurídico: la guerra como un medio de adquisición económica violenta de los bienes subsistenciales. Otro capítulo se refiere al proceso social de la economía: la producción de los bienes subsistenciales (condiciones previas y diferentes formas de la misma), la movilidad de los bienes subsistenciales (relaciones económicas pacíficas, hostiles, privadas, comunales, etc.), la distribución del trabajo y de los bienes, el desarrollo de la economía social en la historia humana.

            El capítulo sobre las manifestaciones de la cultura espiritual es más breve; se trasluce la influencia de la teoría etnopsicológica de Wundt con su postulado de "alma étnica". Schmidt cree que entre los primitivos, las manifestaciones de las ideas tienen un carácter muy complejo; el arte y la religión, por ejemplo, manifiestan una correlación íntima, no pudiendo aislarse las apariencias de una y otra; de igual manera, las reglas costumbristas llegan a estar unidas a las ideas religiosas de tal modo que la misma vida económica confúndese en determinadas ceremonias. Según Schmidt, el primitivo es conocedor de la naturaleza, pero no explora las calidades de su ambiente natural sino que aprende de cómo tiene que enfrentarse en un caso dado con la naturaleza; las reglas de conducta cultural predominan por ende sobre el libre albedrío del individuo; el primitivo no busca un proceso razonable, pero sí cree en ciertas potencias que se imponen o sienten en su vida. Trata Schmidt luego tres aspectos de la vida espiritual: costumbre, arte, religión. Por "costumbre" entiende las reglas de las manifestaciones exclusivamente de la vida del individuo particular, en contraste con el concepto de "derecho"; la costumbre predominante interviene casi en todas las condiciones de la vida del individuo (integra el moderno concepto de "ciclo vital"); el individuo tiene un modelo para su proceder y se desvía solamente si está forzado por algunas circunstancias especiales de su ambiente natural, social, o de calidades físicas. El arte es para Schmidt la representación de ideas como emanaciones de las emociones humanas; busca además una transición entre la técnica y el arte; afirma que no todas las producciones autísticas de los primitivos básanse en las ideas religiosas sino que con frecuencia implican acontecimientos profanos o ya el destino habitual. La religión es para Schmidt la creencia en ciertas potencias que forman en los sentimientos humanos las causas del ser y del suceder en el ambiente natural y social; define luego la serie de las potencias de cuyas actividades secretas dependen los sucesos exteriores, entorpeciendo o destruyendo (manismo, animismo, totemismo, demonismo, fetichismo); finalmente enfoca el problema del comportamiento del hombre frente a estas potencias, distinguiendo con precisión el concepto de magia y el concepto de oración.

            En la segunda parte de su "Völkerkunde", Schmidt trata de la "etnología especial o descriptiva" con referencia a América, Oceanía, África y Eurasia. En cuanto las "naciones americanas", su clasificación es la siguiente: (1) América del Norte: región ártica; recolectores y cazadores canadienses; la región atlántica; pueblos de las sabanas; pueblos del nord-oeste americano; pueblos de Oregón y California; el territorio de los "Pueblos"; los pueblos del sud-oeste. (2) América Central. (3) América del Sur: los pueblos no agrícolas (Tierra de Fuego, Patagones, Pampas, Gran Chaco, Gautós); los pueblos no agrícolas de la región tropical (pueblos de la lengua Gé y los Guayakíes); los pueblos agrícolas de la región tropical (Tupí-Guaraní, Aruak, Karaiba, Betoya, Pano, Otomaka, Zapato, Jívaro, Katukina, Takana, Tschikito); los antiguos habitantes de las islas Antillas y Bahamas; los pueblos de la región andina (áreas culturales colombiana y peruana).

 

34.- Die technischen Voraussetzungen in der Ornamentik der Eingeborenen Südamerikas. YPEK, 1926; pp. 142 - 174.

            Schmidt amplía su anterior estudio sobre la ornamentación entre los pueblos sudamericanos, enfatizando más la influencia que ciertas técnicas del trenzado ejercen sobre los motivos ornamentales observados en otros objetos; cree que los motivos escalonado, zig-zag, rombóide o meándrico no fueron en su origen una expresión artística sino simples formas manifestadas por la misma técnica del trabajo; recién después de este origen "manufactural", dichos motivos naturales influirían en el ámbito conceptual del hombre y en sus inclinaciones emocionales. Schmidt analiza detalladamente la ornamentación observada en el área de Xingú y concluye de que el dominio de los motivos geométricos, - originarios del trenzado-, era tal que hasta los motivos zoomorfos fueron luego representados en una forma estilizada.

 

35.- Ergebnisse meiner zweijährigen Forschungsreise in Matto Grosso, September 1926 bis August 1928. Zeitschrift für Ethnologie, Bd. LX; Hft. 1/3 (1929); pp. 85 - 124.

            La primera meta de Schmidt fue el Posto de Simão López entre los Bakairi, donde el viejo cacique dióle buen recibimiento. Describe el cambio cultural y vecinal que ocurrió entre los Bakaíris a causa de epidemias y vecindad hostil de los Nahukuá y Mehinakú, éstos últimos recelosos de las ventajas económicas de los Bakaíri. Visitó luego otras aldeas "xinguanas" de Paranatinga, siendo siempre bien recibido y pudiendo ir formando el acopio del material etnográfico. Inició posteriormente su penoso viaje hacia el Posto Pedro Dantas, refundado en 1925 y destinado a la pacificación de los indomables Kayabíes; en el Posto se practicaba la política de prevención contra los Kayabíes, éstos debiendo aparecer siempre desarmados en la otra orilla del río. Dos veces cruzó Schmidt el río para tomar primeros contactos con ellos, - nuevamente con los regalos deseados por los indígenas y con su violín como "novedad". Después de unos 25 días recibió la visita de los Kayabíes en el mismo Posto; una vez los acompañaron algunos Apiacás. Por enfermedad, Schmidt tuvo que volver a Cuyabá. Recuperándose algo, realizó un pequeño viaje hacia la zona entre el R. Cuyabá y el R. Manso en busca de hallazgos arqueológicos; revisó unos 13 campos, encontrando la cerámica fragmentada, destacándose la mezcla de la cerámica muy gruesa y muy fina. Prosiguió el viaje hasta la Estación Telegráfica de Utiarity y D. João, donde se hallaban los ya muy aculturados Paressis; de allá buscaba el contacto con los "salvajes" Iranches, siguiendo sus sendas y sus parajes, pero infructuosamente, debiendo volver a Utiarity. La próxima visita, a Barra do Río dos Bugres (Posto Humaitá y Posto Dezoito), tenía por objeto relacionarse con los Barbados-Umotinas, reacios al acercamiento con los blancos por la intrusión hostil de los caucheros en sus tierras. El encuentro de Schmidt con los Umotinas independientes fue emotivo por el típico ceremonial del "saludo" umotina; Schmidt se instaló en la aldea de Masépa, teniendo por único acompañante a un joven de Dezoito; éste muy temeroso de las imprevistas represalias del cacique independiente Yukuepe. Los resultados etnográficos y arqueológicos de este importante viaje fueron luego publicados en artículos separados.

 

36.- Ergebnisse meiner zweijährigen Forschungsreise in Matto Grosso. Berichte aus den Preussischen Kunstsamlungen. Jhg. 49, Hft. 6 (1928).

 

37.- Ergebnisse meiner zweijährigen ethnologischen and archäologischen Forschungsreise nach Matto Grosso. Forschungen and Fortschritte, Jhg. 5, N° 9 (1929); pp. 104 - 105. -Ambos artículos son simples informaciones generales sobre su tercera exploración mattogrossense.

 

38.- Kunst and Kultur von Perú. Propylaen Verlag. Berlín, 1929; p.622.  

            En este estudio, Schmidt analiza los objetos de la rica colección de Gretzer de Berlín, especialmente valiosa por la cerámica de Chimu Huacho, Recuay, Chancay, Ancon, Lima, Pachacamac, Nazca, Tiahuanaco; las láminas (pp. 125-576) y las páginas descriptivas constituyen un notable aporte para el estudio de las culturas arqueológicas andinas. En las páginas 1 - 124, Schmidt hace una breve síntesis histórica y cultural de la civilización andina; no incurre en teoretizaciones sobre el desarrollo cultural andino; en la parte etnohistórica, Schmidt destaca los medios de los Inkas para dar a la zona andina un tipo social y cultural homogéneo; en cuanto al proceso de la conquista Hispana, básase mucho en los datos de Prescott. Enfoca con una crítica severa las teorías referentes a la evolución cultural andina a través de los hallazgos arqueológicos; acentúa también él la heterogeneidad cultural antes de los Inkas; habla de las culturas diferentes, localmente vecinas y temporalmente sobrepuestas; pero precisamente por esta razón, Schmidt cree pretencioso ir definiendo los períodos culturales de los hallazgos como conocidos en aquel entonces. Rechaza la teoría de las inmigraciones antiguas asiáticas y centroamericanas, si bien no niega la posibilidad de inter-relaciones culturales andino-centroamericanas. Enfoca también el problema de la antigua cultura peruana del estrato inferior, cuya sobrevivencia se viera en los Urus, los pueblos del desierto de Atacama, Changos, etc.

 

39.- Nuevos hallazgos prehistóricos del Paraguay. Revista de la Sociedad Científica del Paraguay, III/3 (1932); pp. 81 - 101.

            En 1931, Schmidt, solo o en compañía de Robustiano Vera, realizó una exploración arqueológica en la zona de Guarambaré, Ypané, Mbayacué, Cañadita, Paso Malo, encontrando varias interesantes urnas funerarias. El estudio de las mismas y también del material arqueológico ya antes recogido por el mencionado, Vera (ref.: Ibidem, II/1; p. 274) constituye el primer ensayo de descripción sistemática de la arqueología guaraní. Clasifica Schmidt las urnas por su tipo ornamental de incisas ("ornamento hundido"), de lisas simples y de ornamentadas con motivos geométricos; son interesantes sus conclusiones sobre la correspondencia tipológica entre las medidas de altura, de diámetro máximo y diámetro mínimo; los detalles resultan a veces clasificados con demasiada rigidez descriptiva. No profundiza el problema etnográfico de entierros entre los Guaraníes; indica solamente su convicción de que el material arqueológico permite hablar de la práctica de entierros primarios-directos y también de secundarios-indirectos.

 

40.- Nuevos hallazgos prehistóricos del Paraguay. Ibídem,  III/5 (1934); pp. 1- 36. -

              Es un suplemento del estudio indicado más arriba. Schmidt se ocupa en este artículo particularmente de la cerámica fragmentada, hallada en la orilla del R. Paraguay (Bañados) y perteneciente por su tipo a la cerámica gruesa de los canoeros Payaguáes, los que mantenían en la época colonial constantes relaciones con el Alto Paraguay y el Litoral del Paraná. Describe luego el material que recogió en el Lago de Ypacaraí, en el mismo lugar donde unos años atrás K. Fiebrig halló huesos humanos en estado de fosilización y algún material cerámico. El material lítico recogido por Schmidt, es del tipo paleolítico (piedras clivadas, hachas no pulidas, rompecocos, etc.); los fragmentos cerámicos indican en su mayoría una ornamentación en surcos y líneas paralelas; no faltan tampoco los fragmentos que indican la tipología guaraní; Schmidt cree que la cultura de "la ornamentación surcada o lineada", -según la cerámica-, coligada al tipo de entierro directo en posición horizontal, hubiera tenido una gran extensión territorial, -al parecer, pre-guaraní.

 

41.- El cuadro racial del Paraguay. Conferencia. "Tribuna", 11-II -1935.

            Si bien se trata de una simple conferencia de Schmidt, el valor de la publicación consiste en su llamada de atención sobre los problemas etnológicos del Paraguay como una parte de la historia y de la realidad nacional; esta llamada de atención fue hecha por Schmidt en su carácter del director del Museo Etnográfico asunceno. Indica claramente que se posee relativamente muchos datos sobre las tribus chaqueñas, pero que se carece de datos objetivos y científicos sobre los Guaraníes en su estado auténtico, antes de su aculturación. Enfoca también el problema guayakí; para él los Guayakíes adoptaron la lengua guaraní, pero no son Guaraníes ni racial ni culturalmente.

 

42.- Los Makká en comparación con los Enimagá antiguos. Revista de la Sociedad Científica, III /6 (1936); pp. 152- 158.

            Schmidt compara los datos totales sobre los antiguos Enimagás y Lengua-Cochaboth (Th. Koch, G. Boggiani, F. Azara, A. Demersay, P. J. Sánchez Labrador, J. Aguirre, J. Espínola y H. Peña); compara luego 37 vocablos en guentusé, lengua, inimacá y makká. Se trata de un excelente análisis de los datos y de un buen enfoque comparativo; es también el primer ensayo de afiliar lingüística y étnicamente a los modernos Makká, conocidos bajo este apelativo recién desde el año 1929. Schmidt llega a la conclusión de que los Makkás son los Inimacás antiguos, mezclados o con los Guentusés o con algunos elementos de los Lengua-Cochaboth. En la comparación resaltan algunas imprecisiones por no considerarse los grupos étnicos Vilela y Lule.

 

43.- Los Guarayú. Ibidem, III/6 (1936); pp. 158 - 190.

            Schmidt hace un verdadero resumen de los datos etno-históricos y culturales de los Itatines-Guarayú (E. Bolland, E. Nordenskiöld, J. Cardús) y de los Pauserna-Guarayú (S. de Fonseca, E. Nordenskiöld), con una bibliografía completa hasta 1936. Luego sigue el vocabulario guarayú; Schmidt lo recogió por medio del joven Guarayú Juan o Mõgi, nacido en Ascensión en Guarayos (Bolivia), pero luego domiciliado en Asunción (Paraguay).

 

44.- Los Guisnays. Ibídem, IV/2 (1937); pp. 1 - 35.

            En ocasión de su expedición al Chaco en 1935, Schmidt visitó la toldería guisnay del cacique Ligula, a unos 7 kms. del Ftín. Linares; vinieron de paso a visitarlo también algunos Guisnays y Tobas de Argentina (cruce del R. Pilcomayo). En la introducción consta una breve reseña de los primeros contactos que los Guisnays tenían con los blancos: la expedición de D. Campos y A. Thouar ("Huisnaes / Guismayes") de 1883, las visitas de W. Hermann y Erland Nordenskiöld, a quienes manifestaron cierta hostilidad por causa de su amistad con los Chulupíes - Niwaqlis, el contacto ya intensivo con los blancos por el trabajo en los ingenios de azúcar. Los guisnays serían, según Schmidt, los inmigrantes del Chaco Paraguayo, viniendo del sur del R. Pilcomayo, y en este contexto menciónase la teoría de las estrechas correlaciones entre los Matacos y los Tonocotes del siglo XVI (Lafone-Quevedo, Pelleschi, Imbelloni). El estudio etnográfico se basa esencialmente en la colección de los objetos que Schmidt recogió entre los Guisnays (conchas, pipas, fuego, adornos, tejidos, utensilios de caza, redes para pesca, trabajos en caraguatá, flautas, cerámica, hilado, juego de hockey, etc.). Respecto a las pipas de forma tubular, Schmidt indica su amplia difusión en la cultura andina; menciona los hallazgos del mismo tipo de pipas por E. Kunert en Río Grande do Sul y sus propios hallazgos de las pipas tubulares de cerámica de la zona de Ypané. En cuanto al tejido, - tratándose de fajas particularmente- Schmidt distingue dos variantes técnicas: a) el telar del tipo "mataco": que el hilo de la trama pasa alternativamente los hilos del lado anterior de la urdimbre y los hilos de su lado posterior (fajas largas pero de poco anchor); b) el uso del telar provisto de una urdimbre en forma de anillo, parecido al usado por los Chiriguanos y los Chanés-Izozós. Habla extensamente de los trabajos en red; destaca el predominio de la técnica en lazos y no en nudos, ésta más propia de grandes bolsas de transporte; describe luego las características del trabajo en red de caraguatá, especialmente lo que se refiere a los bordes superiores, el inicio y la finalización de los lazos corridos. Sigue luego un vocabulario, recogido por medio del Guisnay Malven; Schmidt compara los vocabularios de J. Hunt, Lehmann-Nitsche y P. I. Massei, buscando la correlación con los Mataco-Noctenes, Mataco-Vejoces y Guisnays.

 

45.- Los Tapietés. Ibídem, IV/2 (1937); pp. 36 - 72.

            Schmidt analiza primeramente los datos ya existentes, mencionando particularmente la estadía de E. Nordenskiöld entre los Tapietés o Yanaygúanas de la región del Río Parapití. El mismo visitó a los Tapietés en sus aldeas en cercanías del Ftín. Oruro: el grupo del cacique Tadyopí (a 15 kms. de Oruro) y el grupo del cacique Felipe que era un Mbyá - Chiriguano casado con una Tapieté (a 35 kms. de Oruro). Schmidt describe el territorio de los Tapietés, sus viviendas y luego su cultura material en general, también a base del material etnográfico obtenido. Interesante es el enfoque de Schmidt respecto al origen étnico de los Tapietés, un problema ya antes formulado por Nordenskiöld; Schmidt rechaza la identificación étnica basada al término guaraní: "tapíi" ("esclavo") y destaca el apelativo de un subgrupo de la familia lingüística Zamuca, llamado por el P. Chomé como "tapí". Supone Schmidt que los actuales Tapietés hubieran descendido de los antiguos Tamacocis o de sus parientes subyugados por los Chiriguano-Guaraníes andinos y luego emigrado hacia el este, deculturándose y aceptando muchos elementos culturales chaqueños. Sigue el vocabulario etnográfico.

 

46.- Vocabulario de la lengua Maká. Ibídem, IV/2 (1937); pp. 68-85.

            El vocabulario fue recogido al haberse asentado los Maká en la colonia "B. de las Casas" del Jardín Botánico (Asunción) y al visitar éstos la casa de Schmidt; compara los vocablos con los ya anotados previamente por V. Kysela y J. Belaieff.

 

47.- Los Chiriguanos e Izozos. Ibídem, IV/3 (1938); pp. 1 - 115.

            Schmidt tomó contacto con los Chiriguanos en Machareti y con los Izozos en Ftín. Toledo y Ftín. 15 de Agosto; los Izozos abandonaron durante la guerra del chaco su terruño del bajo R. Parapití y se trasladaron en los fortines mencionados. El apelativo "Izozo" no se conocía antes en la literatura etnológica; según Schmidt, los Izozos se declaraban "Guaraníes", pero a la vez negaban ser Mbyá- Chiriguanos o Tapyí; serían un grupo Chané lingüísticamente guaranizado. Interesante es el enfoque etnohistórico en cuanto a los Chiriguanos se refiere, basado casi íntegramente en los datos documentales reunidos por Fulgencio R. Moreno ("Cuestión de Límites", t. III), de donde ciertas divergencias de Métraux respecto a la emigración "Mbyá" del Paraguay. El mismo abundante material documental dio a Schmidt la oportunidad de deslindar algunos factores básicos de la estructura social de los antiguos Chiráguanos, y en particular, sus relaciones con los vecinos periféricos "tributarios" (Yuracaré, Tamacocis, Mizques y otros), su imposición a los Chané-Arawak por medio del status de servidumbre; los datos sobre la proporción de Chiriguanos y Chanés en la Cordillera andina indican con claridad el íntimo mestizamiento con el predominio Chané.

            La cultura material es enfocada desde el punto de vista de la colección de objetos recogidos en Machareti, y completada con los datos reunidos cerca de 1900 por Nordenskiöld y Rosen. Schmidt se detiene en el estudio de algunas técnicas de la manufactura. Destaca que los Chiriguanos y los Izozos conocían solamente dos técnicas de trenzar, predominando la llamada "escalonada", -las tiras de un grupo son trenzadas con las tiras de otro grupo, éstas verticales a las primeras; la técnica obedece además al tipo de hojas peltadas, propias de la palma "caranda'y, "en contraste con las hojas pinadas de otras palmas. También se detiene Schmidt en la pérdida del antiguo artificio técnico en la factura de los cestos con fondo ancho, de donde tienen que partir tiras suficientes para formar luego la pared; los Chiriguanos recurrieron a la nueva técnica del tipo "sombrero"; el trenzado de los cestos izozos comienza en el borde superior y termina con la hechura del fondo. En la técnica de tejer destaca Schmidt el telar provisto de una urdimbre en forma de anillo que permite los tejidos planos y a la vez tejidos en forma de manga ("tipoys"); por medio de los Chanés, los Chiriguanos adoptaron también el telar peruano. Schmidt no trata el problema de la religión y de la mitología, siendo como eran los Chiriguanos Machariteños ya cristianizados y aculturados.

 

48.- Vocabulario Chiriguano, Izozo, Guarayú, Tapieté y Kainguá comparado. (622 vocablos). 1939. Inédito.

 

49.- Vocabulario de la lengua Churupi. Revista de la Sociedad Científica del Paraguay, V/1 (1940); p. 73 - 97.

            Schmidt recogió este vocabulario en la Misión de los Padres Oblatos de María Inmaculada en Esteros (R. Pilcomayo); compara 621 vocablos con los recogidos por Nordenskiöld, Hunt, Belaieff ("Sociagay") y E. Pape.

 

50.- Vocabulario de la lengua Choroti. Edición póstuma en: Boletín de la Sociedad Científica del Paraguay y del Museo Etnográfico "A. Barbero"; vol. VI, Miscelánea 3 (1962); pp. 1- 36.

 

51.- Hallazgos prehistóricos en Matto Grosso. Revista de la Sociedad Científica del Paraguay, V/1 (1940); pp. 1 - 42.

            El artículo es un estudio ampliado del resultado de la 3ra. expedición mattogrossense de Schmidt; las zonas exploradas eran las siguientes: a) La zona del Alto R. Marzagao, al norte hasta el R. Cuyabá y al este más allá del R. Aguassú. Los hallazgos indican un carácter casi homogéneo: fragmentos de urnas funerarias con dádivas; la ornamentación, cerámica es la de "líneas grabadas", en "relieve" de impresión negativa del trenzado en técnica de hilo doble, pintada en negro, blanco y azulado; el grosor es variable, de 2 a 3 cmts. o tan sólo de 5 a 7 mmts. El material lítico se compone de: hachas de piedra (con cuello), pisones de piedra y también hachas de piedra blanda ya con función de dádivas funerarias. b) Montículos de Barra do R. dos Bugres: fragmentos cerámicos con grabados en zig-zag, no comunes en otros lugares. c) Passagem Velha y Hazienda Fação: restos de urnas funerarias y hachas votivas. d) Barranco Vermelho: urnas funerarias con tapas, pintadas en rojo y negros algunos fragmentos a veces con hileras de pequeños rombos pintados en negro sobre un fondo gris. e) Descalvados: montículos artificiales; con urnas funerarias. Estos hallazgos mattogrossenses confirman la teoría de la difusión cultural altoparaguayense hacia el litoral paranaense.

 

52.- Nuevos hallazgos de grabados rupestres en Matto Grosso. Ibídem, V/1 (1940); pp. 64 - 71

            Particularmente trata Schmidt de los grabados rupestres de Mujorlino (Ponte de Pedra) y de Morro de Triumpho; los dos tipos de grabados se diferencian por la motivación y, no menos, por su correlación cultural. Los de Mujorlino indican algunos conceptos mitológicos de los famosos "postes" de los Paressís, y los mismos Kozarinis interpretaban dichos grabados como "demonios-serpientes". En contraste, los grabados de Morro de Triumpho son más afines a los grabados hallados en Morro de Caracará y Laguna Gaiba.

 

53.- Los Barbados o Umotinas en Matto `Grosso (Brasil). Ibídem, V/4, (1941); pp. 1 - 32.

            Los datos fueron recogidos por Schmidt en su viaje de 1926-1928 y parcialmente ya publicados en las citadas revistas alemanas; a pedido del Dr. Andrés Barbero, Schmidt volvió a redactar el artículo ya ampliándolo con otros datos. Los Umotinas, o "Barbados" (llamados así por su barba, y por esto, a veces, equiparados con los Guatós mattogrossenses), se mencionan ya en la Directoria de Cuyabá de 1848; Schmidt luego se refiere a los datos de Fonseca, -iniciada ya la lucha de los Umotinas contra los blancos, o sea, contra la penetración violenta de los caucheros; cierto cambio inicióse con la misión del general Rondón. Schmidt los encontró cerca del Posto de Humaitá y Dezoito, donde el Posto estableció grandes plantaciones cultivadas por los Umotinas allegados; entre éstos y los Umotinas independientes existía un mutuo rechazo. Describe luego la primera llegada de los Umotinas independientes al campamento; ocurrió el típico "saludo" de contacto: los hombres tumultuosos, agitando sus escudos de cuero y con las flechas apuntadas hacia los blancos; pasada esta bravía, seguía la calma. Sucedieron algunos inconvenientes porque en la misma oportunidad se encontraron dos grupos residenciales umotinas opuestos por la enemistad de sus jefes Mituponepa y Shukuepa. Estando Schmidt en la aldea de Masépa, se realizó el acostumbrado trueque de "metal" por los objetos de interés etnográfico; pudo presenciar la lucha por el "prestigio" de quien adquiriera más "machetes". Describe luego a los Umotinas desde el punto de vista etnográfico, con algunos detalles interesantes sobre la pintura corporal; aun siendo los Umotinas grandes cultivadores, tenían una cerámica pobremente desarrollada, limitada a las ollas de forma burda y tosca de confección. Schmidt no define la agrupación "bororó" de los Umotinas.

 

54.- Los Iranches. Ibídem, V/6 (1942); pp. 35 - 41.

            Los Iranches eran prácticamente desconocidos antes del viaje mattogrossense de Schmidt en 1926; el general Rondón tuvo noticias de ellos a través de los Paressís. En enero de 1928, Schmidt salió de Utiariti hacia el R. Paredão para encontrarse con los Iranches, en compañía de algunos Paressís; a pie buscaban senderos iranches para acercarse a alguna de sus aldeas; el viaje no dio resultado. Entretanto, los Iranches preocupados por las huellas de gente, de caballos y mulas en sus tierras, querían saber lo que pasa; se acercaron a los Paressís para la averiguación; éstos los convencieron de ir a visitar a Schmidt; vinieron solamente tres hombres y nada más que un pequeño trueque pudo realizarse en dicha oportunidad. En contra de la suposición de otros, Schmidt no aceptaba la teoría de que los Iranches hablaran un dialecto paressí - arawak.

 

55.- Resultados de mi tercera expedición a los Guatós efectuada en el año 1928. Ibídem, V/6 (1942); pp. 41 - 75.

            En el viaje de 1900/1901, Schmidt visitó los grupos Guatós de Laguna Gaiba y Uberaba; en el viaje de 1910 estaba entre los del R. Caracará (un brazo del R. S. Lourenzo), y en 1928 pasó entre los Guatós del R. Pedro II (Alto Paraguay). Si bien éstos últimos todavía recogían el arroz silvestre y preparaban la chicha de palma "acuri", ya se notaba el proceso de la aculturación; muchos Guatós ya trabajaban en las estancias vecinas y dejaban de ser los antiguos cultivadores monticulares de palmas y bananas. En este trabajo, Schmidt amplió los datos etno-históricos y lingüísticos.

 

56.- Los Kayabís en Matto Grosso (Brasil). Ibídem, V/6 (1942); pp. 1 - 34.

            Este artículo también es el fruto de la 3ra. expedición de Schmidt; en el Posto Dantas buscaba a relacionarse con los Kayabís, o los Parúa, como ellos se llaman a si mismos, parientes de los Kamayurás del Río Kulisehu, de filiación tupí-guaraní. Por enfermedad, Schmidt tuvo que volver a Cuyabá, -con dificultad, pues los Kayabís le robaron entretanto las canoas. Describe la cultura material de esta tribu e indica algunas noticias interesantes sobre el contacto periférico entre los Kayabís y otras tribus; estaban en permanente guerra con los Bakaíri, pero mantenían cierta alianza con los Apiacás como sus protectores; luchaban asimismo con los caucheros brasileños. Sigue un vocabulario kayabí, comparado con los vocablos apuntados por el jefe del Posto Dantas.

 

57.- Los Paressís. Ibídem, VI /1 (1943); pp. 1 - 296.

            Schmidt sintetiza todos los datos conocidos sobre los Paressís (Cap. Antonio Pires dos Campos, da Fonseca, B. Bossi, K. von den Steinen, P. N. Badarriotti, general Rondón), incluyendo sus propias investigaciones de los años 1910 y 1927 cuando se hallaba en Utiariti entre el grupo paressí más aculturado. De los diferentes datos, Schmidt trata de deslindar los nombres de las parcialidades y la ubicación de su antiguo territorio. El nombre "Paressí" no es un auto-apelativo indígena, pues ellos suelen presentarse como "aritis" ("dueños"); este nombre parece propio de los dos grupos: Kachítini y Uaimaré, ya que los Paressí-Kabisi o llamados también Kozarini, son en realidad mestizos inter-tribales. El antiguo territorio abarcaría la Serra dos Paressís, si bien fueron algunos grupos repelidos por sus tradicionales enemigos Nambikuáras (Uáikokorés); por intervención del Serviço da Commissão de Linhas Telegr. y de la Protecção aos Indios, todos los Paressís fueron concentrados luego en algunos pocos lugares: Utiáriti, Barão de Campanema, Ponte de Pedra y Aldeia Quemada. En la descripción etnográfica de la cultura paressí, Schmidt sigue el orden sistemático de su "Völkerkunde"; llama la atención sobre la apicultura de los Paressís; se detiene en la ornamentación: de los "postes" por su similitud con los grabados rupestres mattogrossenses; menciona como un hecho notable la poca evolución de la cerámica entre estos Arawak, si bien anteriormente, - según Roquette Pinto-, habría existido una cerámica con ornamentación del tipo "Marajó"; interpreta el juego de pelota de caucho como un juego tribal con toda sanción mitológica (el juego activado por los dioses). Importantes son sus apuntes gramaticales de la lengua paressí y el extenso vocabulario con las variantes dialectales Uaimaré, Kachíniti y Kozárini (1210 vocablos). De gran valor para el estudio de la mitología paressí son los textos de las leyendas; Schmidt los presenta en su versión textual en paressí y en la traducción respectiva, él mismo indica grandes dificultades en cuanto la traducción por no ser todos los Paressís hábiles en la lengua portuguesa, de donde a veces quedan poco entendibles muchos pasajes. Las leyendas fueron contadas por los viejos Paressís, João Pinto y Ravisto, además de algunos otros. Los textos recogidos son: Kaimare y Oloyalo; la salida de los antepasados divinos; venganza tomada al jaguar grande Tchinikalore; Hanore el ladrón, leyenda de Erone; leyenda de Zaniko; Oazerore y Airazero; Yahalo; Mahaya y Makalisalo.

 

58.- Los Bakaíri. Revista do Museu Paulista, NS., v.1 (1947); PP. 11 -58.

            En este estudio, Schmidt enfocó el problema del cambio cultural entre los Bakaíri, especialmente del grupo oestino (la región del R. Paranatinga o R. Telles Pires) en contraste con el grupo estino (región del R. Batovy y Kulisehu); emplea también los datos anteriores de Steinen y sus propias experiencias de 26 años. Sumamente ilustrativos son los datos sobre algunos jefes bakaíri individuales; el rol del individuo en la comunidad suele ser poco estudiado al tratarse de los iníciales cambios culturales entre los indígenas. El jefe Antonio del grupo de Paranatinga vivía con 34 indígenas; en ocasión de su primer viaje de 1900/1901, Schmidt lo encontró en el máximo de su poder: sí con un calzón colorado de soldado, pero también con varias armas de fuego ya símbolo de poder, a veces usado contra sus propios paisanos insubordinados; la circunstancia de que él con su grupo constituía una pequeña "fuerza de armas" para asegurar a los blancos la conexión entre el R. Paranatinga y los afluyentes del R. Xingu contra los ataques de los Kayabís, daba aún mayor prestigio a este jefe. Antonio era casado con una Bororó raptada; frente a su vivienda estaba asentado su hijastro José Corcado, éste más conservando el estilo indígena. Entre ambos se desarrolló una verdadera competencia de poder, la que se medía por el número de los secuaces y por el tipo de relaciones económicas o amistosas ventajosas con los vecinos parciales o tribales, especialmente con los Bakairi del R. Kulisehu. José Corcado se separó luego de la aldea de su padrastro, - junto con su madre-, y fundó su nueva residencia en R. Telles Pires. Tales casos como el descrito por Schmidt, son interesantes para el estudio de la readaptación cultural de los indígenas a las nuevas circunstancias de la periferia con los blancos. Schmidt estudia luego la transformación y el mantenimiento de los bienes culturales entre los Bakaíri. Sigue un vocabulario y algunos pequeños textos.

 

59.- Los Kayapós de Matto Grosso. Ibídem, vol. I (1947); pp. 59-60.

            En ocasión de su viaje en el año 1928, Schmidt conoció a un joven Kayapó en la estancia situada sobre el R. Novo (capturado); resume los datos históricos sobre los Kayapós de Matto Grosso según los relatos de los Bakaíri.

 

60.- Los Waurá. Ibídem, vol., I (1947); pp. 61 - 64.

            En el año 1927, Schmidt encontró a un joven Waurá en el Posto Simões López ("Kuyama"); apuntó un pequeño vocabulario, comparándolo con el de K. von den Steinen.

 

61.- Los Tamainde-Nambikuara. Ibídem, vol. I (1947); pp. 65 -74.

            Al hallarse Schmidt en Utiáriti (zona de los Paressís), encontró allá a tres muchachos Tamaindés del grupo septentrional de los Nambikuaras; recogió el vocabulario de 610 palabras.

 

62.- Los Payagua. Ibídem, vol. II(1949); pp. 130 - 269.

            Por intermedio del Dr. Barbero, Schmidt tuvo la oportunidad de encontrarse con una de las últimas mujeres payaguáes sobrevivientes, María Dominga Miranda; otros sobrevivientes ya no se podían identificar por su total paraguayización. La mencionada María Dominga era la hija del shaman Ypaká - Zayas que participó en la guerra de la Triple Alianza en calidad de "sargento primero". Es valioso el aporte del vocabulario que Schmidt recogió de María Dominga, si bien él mismo destaca la influencia de la lengua guaraní; los Payaguáes, al ir mestizándose con los Paraguayos, rápidamente adoptaron su lengua. Este vocabulario complementa así a los escasos apuntes sobre la lengua payaguá que anteriormente se poseía (Aguirre, P. Cerviño, Demersay, Boggiani). Schmidt recogió los datos etnográficos de Azara, Aguirre, Rengger, Demersay y otros, y los comparó con las, "memorias" de María Dominga. Se destaca el análisis minucioso de la cerámica payaguá si bien se siente la falta del material comparativo; es interesante también el estudio de la ornamentación pirograbada de las calabazas y de los grabados en las pipas tubulares de madera; la influencia del tipo ornamental guaná-mbayá es innegable en muchos casos, y en otros ya la ornamentación guaraní-colonial o hispano-colonial. De gran interés es el estudio etno-histórico de los Payaguáes, basado en los cronistas coloniales y algunas fuentes documentales recogidas por Fulgencio R. Moreno; esclareció Schmidt también la relación entre los Agaces-Payaguáes sureños y los Sarigué - Payaguáes norteños.

            Esta importante contribución a la etnografía paraguaya de M. Schmidt se publicó en la Revista do Museu Paulista por haberse interrumpido la publicación de la Revista de la Sociedad Científica del Paraguay a causa de la enfermedad y muerte del Dr. Andrés Barbero.

 

63.- Anotaciones sobre las plantas de cultivo y los métodos de la agricultura de los indígenas sudamericanos. Ibídem, vol. V (1951); pp. 240-257.

            Recoge Schmidt sus experiencias sobre el cultivo entre las tribus que tuvo ocasión de visitar durante sus viajes. De las plantas de cultivo destaca la mandioca amarga (Manihot utilísima) como predominante en las regiones tropicales del Brasil Central; supone que recién bajo la influencia europea hubiérase difusionado más la mandioca dulce. Considera que la Ipomoea Batata es de origen americano; respecto a la "cara/cara-tï", cultivada por los Tupíes, Schmidt manifiesta un posible paralelismo del cultivo de la Dioscorea triloba americana y la Dioscorea alata africana. Hablando de los métodos de cultivo, destaca la transición entre la recolección y el cultivo propiamente dicho como lo representa el aprovechamiento de la tierra al ser ésta abonada naturalmente durante la época de crecientes, según los ejemplos altoparaguayenses de los Gúasarapos. Este artículo se editó póstumamente.

 

BIBLIOGRAFÍA DE MAX SCHMIDT

 

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2.- Beiträge zur ratio juris im römischen Recht. Altona, 1899.

3.- Reiseskizzen aus Zentralbrasilien. Globus, Bd. 82 (1902); pp. 29-95.

4.- Reiseskizzen aus Matto-Grosso (Brasilien); ibidem, pp. 347 - 349:

5.- Die Guató. Verhandlungen der Berliner Anthrop. Gesellschaft, 1902, pp. 77-89.

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7.- Guaná. Ibidem, Heft 2-3; pp. 324-336; Heft 4; pp. 560 - 604.

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10.- Aus den Erlebnissen meiner Expedition in das Schingúquellgebiet. Globus, Bd. 86 (1904), n° 7, pp. 119 - 225.

11.- Indianerstudien in Zentralbrasilien, 1900 -1901. Berlín, 1905.

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24.- Zur Rechtsgeschicte Afrikas. Aus portugiesischen und holländischen Berichten. Ibidem, Bd. XXXI; pp. 342 - 366.

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26.- Die Bedeutung dervergleichenden Rechtswissenschaft für die Ethnologie. Zeit. f. vergleichende Rechtswissenschaft; Bd. XXXVII; pp. 348 - 375.

27.- Das Haus im Xingú - Quellgebiet. Festschrift Eduard Seler. Stuttgart, 1922; pp. 441 - 470.

28.- Die Paressí - Kabisi. Baessler - Archiv, 1910. BD. IV; pp. 167 -250.

29.- Die Guató und ihr Gebiet. 1914. Baessler-Archiv, Bd. IV; pp. 251-283.

30.- Bemerkungen über die Technik des Gewebes. Jahrbuch der KGL. Preuss. Kunstsammlungen,1916; Heft I-II; pp. 199 - 201.

31.- Die Aruaken. Ianuguraldissertation. Leipzig, 1917.

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34.- Grundriss der ethnologischen Volkswirtschaftslehre. Bd. I / II. Stuttgart, 1921.

35.- Die Anfänge der Bodenkultur in Südamerika. Zeit. f. Ethnologic, Bd. LIV, Berlín 1922; pp. 113 - 122.

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37- Unter Indianern Südamerikas. Berlín, 1924.

38.- Die Bedeutung deutscher Forschungsreisen für die südamerikanischen Sammlungen des Berliner Museums fürVölkerkunde. Ibero-America, Jahrgang N. 13, 1924.

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40.- Die technischen Voraussetzungen in der Ornamentik der Eingeborenen Südamerikas. Ipek, 1926; pp. 142 - 1.74.

41.- Ergebnisse meiner zweijährigen Forschungsreise in Matto Grosso,1926 - 1928. Zet. f. Ethnologie, Bd. LX, 1929; pp. 85 - 124.

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43.- Nuevos hallazgos prehistóricos del Paraguay. Rev. Soc. Científica del Paraguay, III / 3, 1932; pp. 81 - 101.

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51 .- Hallazgos prehistóricos en Matto-Grosso. Ibídem, V / 1, 1940; pp. 27 - 62.

52.- Nuevos hallazgos de grabados rupestres en Matto-Grosso. Ibídem, pp. 63 - 71.

53.- Vocabulario de la lengua Churupí. Ibídem, pp. 73 - 97.

54.- Los Barbados o Umotinas en Matto Grosso. Ibidem, V / 4; 1941, pp.1-51.

55.- Los Kayabís en Matto Grosso (Brasil). Ibídem, V / 6; 1942; pp. 1-34.

56.- Los Iranches. Ibidem, pp. 35 - 39.

57 .- Resultados de mi tercera expedición a los Guatós efectuada en el año de 1928. Ibídem, pp. 41 - 75.

58.- Los Paressís. Ibídem; VI / 1, 1943; pp. 1 - 296.

59.- Los Bakairí. Rev. do Museu Paulista, vol. I, 1947; pp. 11 – 58

60.- Los Kayapó de Matto Grosso. Ibídem, pp. 59 - 60.

61.- Los Waurá. Ibídem, pp. 61 - 64.

62.- Los Tamainde- Nambikuara. Ibídem,. pp. 65 - 74.

63.- Los Payaguá. Ibídem, vol. III; 1949; pp. 129 - 269.

64.- Anotaciones sobre las plantas de cultivo y los métodos de la agricultura de los indígenas sudamericanos. Ibídem, vol. V (1951); pp. 239 - 252. 

 

INDICE

I.- INTRODUCCION

II.- SU SEMBLANZA

III.- RESEÑA DE PUBLICACIONES

IV.- BIBLIOGRAFÍA DE MAX SCHMIDT

 




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